#DelReportero | Ventaja de AMLO, no garantiza triunfo

#DelReportero | Ventaja de AMLO, no garantiza triunfo

López Obrador lleva ventaja pero no todo está escrito, si consigue mantener esa diferencia y ampliar su ventaja podrá tener no sólo la Presidencia de México sino también mayoría en el Congreso.

Refrenda López Obrador compromiso con indígenas y educación durante registro
La constitución dice que Gómez Urrutia sí es elegible
Barbosa asegura que AMLO reunió 200 mil poblanos en su visita

Un Andrés Manuel López Obrador festivo y pragmático fue el que recorrió por cinco días municipios del estado de Puebla, quizá su tono se deba a que mantiene una cómoda ventaja en las encuestas electorales que en promedio le dan una ventaja de 10 puntos sobre su más cercano competidor, el panista Ricardo Anaya y 12 por ciento por arriba del candidato del PRI, José Antonio Meade.

Sólo que esa delantera no le garantiza el triunfo en este momento, porque faltan meses para el proceso electoral y casi la mitad del electorado no ha elegido aun por quién votará el uno de julio próximo.

Si a eso se añade que la campaña formal empezará el uno de marzo y sus rivales enderezarán baterías poderosas en medios y redes sociales para minarlo, la situación ronda aun en la incertidumbre.

A su favor tiene un movimiento que se basa en el hartazgo de lo que llaman PRI-AN y al que le echan la culpa de lo que ha sucedido en 18 años, males de los que son responsables dos gobiernos panistas y el sexenio priista que está por terminar.

Si consigue mantener esa diferencia y ampliar su ventaja podrá tener no sólo la Presidencia de México sino también mayoría en el Congreso y ganar más de un gobierno local de los 9 que estarán en juego el primer domingo de julio.

Hay un trabajo periodístico publicado el 7 de febrero en la primera plana de la edición europea de El País en el que se elabora un antecedente de un modelo de predicción electoral que ha sido aplicado en otras naciones. Por ser escrupuloso y claro reproduzco la investigación del periodista Kiko Llaneras.

México celebra el próximo 1 de julio unas elecciones presidenciales trascendentales. A cinco meses de la votación, el promedio de los sondeos coloca primero a Andrés Manuel López Obrador, que ahora mismo rondaría el 37% de los votos. Le siguen el candidato del PAN, Ricardo Anaya (27%), y el del PRI, José Antonio Meade (25%). En cuarto y quinto lugar aparecen dos independientes, Margarita Zavala (7%), esposa del ex presidente Felipe Calderón, que abandonó el PAN el año pasado y el gobernador de Nuevo León, Jaime Rodríguez, conocido como El Bronco (3%).

Los datos analizados no tienen una única fuente, sino que son el promedio de 12 encuestas recientes hechas por distintas empresas. Los sondeos están promediados tal y como se explica en la metodología, tomando en cuenta el tamaño de su muestra, la empresa encuestadora y la fecha.

“Estos datos colocan a López Obrador con una ventaja clara, pero no definitiva”.

Basta analizar la precisión de los sondeos en el pasado. En las tres últimas elecciones presidenciales en México, el error (absoluto medio) de las encuestas fue de 2,9 puntos por partido. Los sondeos estuvieron razonablemente bien en 2012 y 2006 —y aún mejor en las federales de 2015 y 2009—, pero se desviaron mucho del resultado en el año 2000. El margen de error de estos sondeos lo hemos estimado en unos 7 puntos. Además, quedan 5 meses hasta la votación y eso añade incertidumbre.

Nuestro modelo de incertidumbre, basado en miles de encuestas de distintos países, dice que el margen de error de las encuestas en México rondaría ahora mismo los 11 puntos. Por eso la ventaja de López Obrador es importante, pero no definitiva. Otro dato sugiere lo mismo: según un sondeo de Buendía & Laredo para El Universal, la mitad de los mexicanos todavía está indeciso sobre a quién votará.

Hay, por último, otro argumento para atemperar el entusiasmo de López Obrador: los datos de intención de voto por partido.

Las encuestadoras también preguntan por partidos políticos además de por candidatos. Y eso tiene una ventaja: ofrecen series largas que arrancan antes de conocer los candidatos presidenciales…

El promedio de encuestas coloca al Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) como el primer partido en México, con un 28% de votantes. Le siguen PAN (24%), PRI (24%) y PRD (8%).

Si asumimos que todos los votantes de cada partido votarán por el candidato de su coalición, López Obrador perdería el primer puesto en favor de Anaya, o al menos sus fuerzas se igualarían. Si el candidato del PAN consiguiese todos los votos de PRD y Movimiento Ciudadano, rondaría el 34%, frente a un 27% que consigue en las encuestas que preguntan usando directamente el nombre del candidato. Algo parecido ocurre con Meade, que logra el 25% de los votos con su nombre y un 28% sumando los votos de PRI, el Partido Verde y Nueva Alianza.

¿A qué puede deberse esta discrepancia en función de si preguntamos por candidatos o por partidos? Pueden ocurrir al menos dos cosas.

Quizás los simpatizantes de los partidos más pequeños no quieran votar por el candidato de su coalición. Puede ser, por ejemplo, que una parte de los votantes del PRD no quieren votar por Anaya, o que los simpatizantes de Nueva Alianza o el Partido Verde no se decidan por Meade. Una parte de estos votantes pueden estar indecisos, pero otros podrían rechazar sinceramente a los candidatos de su coalición. Si efectivamente es así, Meade y Anaya desaprovecharán parte del voto potencial de sus plataformas.

Pero hay otra: es probable que algunos votantes todavía no conozcan el nombre de los candidatos. De acuerdo con los datos de Buendía & Laredo, el 84% de los mexicanos reconoce y nombra a López Obrador; pero solo un 56% y un 41% hace lo mismo con Anaya y Meade.

Es evidente que López Obrador tiene ventaja. Una parte de los simpatizantes del PAN y del PRI, y de sus respectivos socios, no conoce quizás el nombre de su candidato. Para estos partidos es fundamental mejorar las tasas de conocimiento de sus líderes, porque hay una máxima universal: las personas no pueden votarte sin conocerte.

En las próximas semanas se publicarán nuevos sondeos y desde EL PAÍS los seguiremos. Actualizaremos periódicamente el promedio de encuestas y construiremos más adelante un modelo de predicción electoral, similar a los que hemos usado en España, Francia o Reino Unido.

Metodología. Nuestro promedio tienen en cuenta decenas de sondeos desde 2015, para así mejorar la precisión del pronóstico. Los datos han sido recopilados en su mayoría por la web [Oraculus.mx]. “El promedio está ponderado para dar distinto peso a cada encuesta según tres factores: el tamaño de la muestra, la casa encuestadora y la fecha. De los tres elementos, la ponderación por fecha es la más importante.”

Peso por muestra. Las encuestas con más entrevistas realizadas reciben más peso, según una ley decreciente (pasado cierto umbral hacer más entrevistas aporta ya poco).

Efecto de la casa encuestadora. La mayoría de encuestadoras se desvían de forma sistemática del promedio. Hay encuestas que tienden a dar mejores resultados a unos candidatos (y partidos) que a otros. Es algo normal y razonable: si usan métodos, ajustes o hipótesis diferentes, es normal que sus desviaciones se repitan en el tiempo. El problema es que estos efectos mueven el promedio artificialmente a corto plazo. Una opción para evitar esto es calcular los «efectos casa»: la desviación sistemática que comete cada encuestadora con cada partido. Al hacer el promedio, podemos sustraer esa desviación del dato de cada encuestadora.

“Peso por fecha. El último factor es el más importante: queremos dar más peso a las encuestas recientes al calcular el promedio. Para conseguir eso asignamos pesos a los sondeos según una ley decreciente exponencial (por ejemplo, en este promedio las encuestas de hace 30 días reciben la mitad de peso que una encuesta de hoy). También defino una franja de exclusión y elimino completamente del promedio las encuestas con más de 120 días de antigüedad. Estos parámetros cambian dependiendo de la agitación de los sondeos. Cuando no hay movimientos o tenemos pocas encuestas, como ocurre ahora, es mejor hacer un promedio lento, que agregue muchos sondeos y reduzca los errores de muestreo y las diferencias entre encuestadoras”.

López Obrador lleva ventaja pero no todo está escrito, lo mismo se puede pensar en otras elecciones para gobernador, senadores, diputados locales y federales y presidentes municipales.

La incertidumbre es una característica de la democracia, que hoy está más que nunca presente en las elecciones mexicanas, les guste o no a los políticos y a sus partidos.

Por Fernando A. Crisanto

COMENTARIOS

WORDPRESS: 0
DISQUS: 0