Lo personal ha llegado a lo político

Lo personal ha llegado a lo político

Quien no se postule a favor de la igualdad y la protección de las mujeres frente a la imparable violencia de la que son blanco, estaría fuera de la agenda que reclama esto como una cuestión ineludible.

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“Lo personal es político” enunció para siempre Kate Millet, con la intención de recuperar la visión política que habita en todas las dimensiones de la vida en sociedad. La forma en la que nos relacionamos ahora, advierte generosamente sobre la situación de violencia respecto de hombres y mujeres, hombres y hombres, mujeres y niños, niñas y hombres, ancianos y adultos, oprimidos y opresores, empleados y trabajadores, ad infinitum; ¿cómo se atiende la problemática, a quién atañe el cese a la violencia y dominación agresiva?

Para responder a estas preguntas, por lo general recurro a los padres del derecho natural como Hobbes y Locke, quienes se dieron a la tarea de encontrar las motivaciones profundas que mueven a los seres humanos a decidir organizarse políticamente. Para Hobbes, la motivación fundamental es el miedo a una muerte violenta, mientras que para Locke, radica en el goce pleno de la vida en libertad. Basados en ambos es como hemos llegado, en parte, a donde estamos el día de hoy.

La ley, desde luego, es el acuerdo bajo el cual nos cobijamos para mantener la vida –o evitar la muerte violenta– no obstante, con el paso de los años ha demostrado no ser suficiente. La ley, el Leviatán, no han devenido en las expectativas; estos arreglos que pensamos definitivos se tambalean, sin embargo, se mantienen.

Todo esto viene a colación cuando las campañas publicitarias, las políticas públicas y las mismas leyes, han imposibilitado la existencia de estas sociedades que se idealizan en los planes, programas, objetivos, metas e indicadores. No obstante, la animosidad que aquí se expresa ante la eficiencia de las vías institucionales se disipa cuando se descubre que estas fútiles herramientas gubernamentales manifiestan que la agenda política ahora comprende los temas que, de no haber sido por la presión hecha socialmente por una amplísima variedad de grupos que defienden los derechos de las mujeres, no estarían en el foco de quienes buscan ganar los votos.

Se ha vuelto un tema electorero, sí. Quien no se postule a favor de la igualdad y la protección de las mujeres frente a la imparable violencia de la que son blanco, estaría fuera de la agenda que reclama esto como una cuestión ineludible; lo que antes se pensaba personal (abusos en casa y trabajos, acoso, sentires de vulnerabilidad, micro-violencias, etc.) Ahora es un tema político. Se ha logrado visibilizar, pero con eso no basta.

@AnaCecilia_PD

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