Quejas al IMSS tras cerrar el hospital de San Alejandro por sismo, son insostenibles

Quejas al IMSS tras cerrar el hospital de San Alejandro por sismo, son insostenibles

El IMSS contempla destinar menos de 21.8 millones de dólares en la compra del inmueble estructuralmente terminado y al que sólo le faltan los acabados, explicó Arriola.

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Las quejas y las denuncias por el mal servicio que actualmente presta el Seguro Social a sus derechohabientes, después de la decisión de cerrar el hospital de San Alejandro a consecuencia del temblor del 19 de septiembre pasado, se volvieron insostenibles.

La posibilidad de recibir recomendaciones de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos pende sobre la gestión federal que presume resultados y cambios estructurales profundos.

El hospital de La Margarita del IMSS es insuficiente y su área de urgencias el peor ejemplo que puede dar la institución porque ahí se abarrota el personal de San Alejandro. Sin capacidad para atender pasan más de 24 horas en los pasillos y pisos personas que van ahí sólo por una emergencia médica.

Construir un nuevo hospital como anunció el director general del Seguro Social, Mikel Arreola, ante el presidente Enrique Peña Nieto y el gobernador Tony Gali, llevaría más de un año y los beneficiarios de la institución y sus familias no van a soportar más lo que sucede actualmente.

Esa fue la razón de que exploraran la posibilidad de comprar un hospital privado y encontraron una opción para resarcir en el corto plazo su deplorable situación actual al sustituir el Regional No. 36, y hacen todo para adquirir un complejo privado que por falta de recursos financieros tiene más de seis años abandonado en obra negra.

El IMSS contempla destinar menos de 21.8 millones de dólares en la compra del inmueble estructuralmente terminado y al que sólo le faltan los acabados, explicó Arriola.

El inmueble está ubicado en la zona de Angelópolis, en la calle paralela al Hospital del Niño Poblano y en la parte posterior de la Universidad Iberoamericana. Forma parte de un proyecto médico impulsado por don Luis Regordosa, quien tenía vínculos con el estadounidense Hospital CIMA.

Cuenta con un edificio de 15 mil metros cuadrados en condiciones de habitabilidad y posee una reserva de 6 hectáreas para su ampliación, incluso se prevé construir una torre médica en el lugar.

En un corto plazo podrían operar 180 camas para brindar la consulta gineco-obstetra.

La razón de que esté abandonado es porque sus inversionistas buscaron la forma de venderlo, pero forma parte de la Reserva Territorial Atlixcáyotl y el Programa de Desarrollo Urbano establece que esas seis hectáreas donde se encuentra sólo pueden ser utilizadas para servicios médicos y por más gestiones que hicieron, al ser un decreto federal, se volvió imposible modificarlo.

Ahora estará ahí un Hospital Regional del Seguro Social, a unos metros de Hospital del Niño Poblano y a menos de un kilómetro en línea recta de los hospitales Puebla y Ángeles, todos concebidos como parte del equipamiento urbano de la Reserva Atlixcáyotl.

 

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