A 37 años de la obligada partida de John Lennon

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A 37 años la obligada partida de John Lennon
El ex Beatle y creador del himno de paz Imagine, muere a manos de Mark David Chapman un 8 de diciembre pero de 1980.

Imagine de John Lennon se ha convertido en algo así como el himno universal de la paz, que encierra en la dulzura de sus notas un mensaje tan obvio como enérgico. Deja ver, de alguna manera, al Lennon que comprendió que la popularidad le había convertido en un instrumento ideal para llevar a los oídos de todo el mundo la verdad que no siempre se pone delante de sus ojos.

Todo comenzó con la aparición de Yoko Ono, la hija de un hombre de negocios japonés que removió la conciencia de Lennon hasta el punto de convertirle, de convertirse como pareja, en una pancarta viviente en la que escribir consignas contra conflictos como la guerra del Vietnam.

“La vida es lo que pasa mientras estás ocupado”.

Los Beatles acababan de separarse y John y Yoko hicieron de la habitación de su hotel el cuartel general de su campaña. Nacióla Plastic Ono Band y con ella ‘Den una oportunidad a la paz’.

Desde fletar un barco por la paz a organizar conciertos por cualquier causas justa y, sobre todo, convertirse en portavoces de los sin voz, la actividad de la pareja se convirtió casi en frenética.

Lennon había comprendido que podía abrir los ojos de la gente y no sólo a favor de la paz, también en cuestiones que, por cotidianas, suelen escapar a la reflexión. Así nació, por ejemplo este grito a favor de la igualdad de la mujer.

“Si alguien piensa que el amor y la paz son un cliché, se debe haber quedado en los años 60, ese es su problema. El amor y la paz son eternos.”

No era difícil despertar en Lennon el chico de un barrio obrero de Liverpool, más allá de los años de mística y psicodelia. Siempre genial nunca olvido sus orígenes.

Pero todo acabó el 8 de diciembre de 1980 a las puertas del gótico edificio de nueva York que Lennon y Yoko habían elegido para vivir.

Alrededor de las 5 de la tarde, la pareja —que había regresado a su hogar después de la entrevista radial—  volvía a salir. Esta vez rumbo a Record Plant Studio para terminar la mezcla de una canción de Yoko en la que John tocaba la guitarra líder.  Al salir del edificio se topó con un joven fan que lo esperaba con el disco Double Fantasy en la mano. Le pidió un autógrafo y se saludaron. Sin saberlo, Lennon había hablado con su asesino.

El trabajo en el estudio de grabación se extendió y cerca de las 22:50 John y Yoko regresaron al edificio para cenar con el pequeño Sean. Al llegar a la Calle 72, en la esquina del edificio ubicado frente al Central Park, New York, Lennon pidió al chófer de su auto que frenara porque había admiradores esperando para saludarlo. Atendió a cada uno y firmó los objetos que le acercaban. Yoko se había adelantado unos pasos. Entre las sombras de un arco estaba Mark Chapman, el joven hawaiano de 25 años que más temprano le había pedido que le firmara su disco Double Fantasy.

“Mi rol en la sociedad, o el de cualquier artista o poeta, es intentar y expresar lo que sentimos. No decir a la gente cómo sentir. No como un predicador, no como un líder, sino como un reflejo de todos nosotros”.

“Todo lo que decimos es que se le dé a la paz una oportunidad”.

Lo llamó: “Mr. Lennon…” y cuando se dio vuelta descargó el arma que tenía escondida sobre el pecho de John. Ono se dio vuelta y lo vio caer al piso. Sus lentes volaron ensangrentados. Apenas respiraba. De inmediato llamó a la seguridad del edificio y minutos después una ambulancia lo llevó al Hospital Roosevelt donde intentaron reanimarlo por 20 minutos, incluso abrieron su pecho para amasar directamente su corazón. Nada pudo hacerse para regresarlo a la vida. A las 23:15, John Lennon pasó a la inmortalidad.

 “¡No creo en matar, sea cual sea la razón!”