Ante una sustracción, ¿Cómo dejas de ser mamá?: No encuentro la forma

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Por Karla Sánchez, entrevista por Patricia Estrada

“Es un infierno, no poder estar con mis hijas, te pierdes los mejores momentos”, describe a Oro Noticias, Mareya Sánchez Alarcón, quien fue separada de sus dos hijas Carolina y Nicole -de 9 y 5 años, respectivamente- por su ex marido Víctor Kuda Bayata, a pesar de no poseer la custodia de las menores desde el divorcio, firmado en el año 2016.

Un año antes de la disolución matrimonial, Víctor consumó la sustracción de menores cuando las niñas pidieron pasar más tiempo con su padre durante el periodo vacacional de la escuela.

“Me arrepiento de no haber sido más estricta con los días de visita”, dice Mareya, al confesar que la separación fue muy compleja porque temporalmente las tres fueron expulsadas de su propia casa.

Caro y Nicole nacieron en el seno de una familia cuyo padre mostraba una actitud reactiva y un carácter explosivo que se agudizó por sus cuadros de ansiedad y adicción al juego; lo que derivó en la separación de Mareya y Víctor para el año 2013.

La disolución matrimonial exacerbó los ánimos del padre de las niñas, quien canceló tarjetas bancarias y ejerció mayor control sobre el gasto familiar, a sabiendas de que Mareya estaba dedicada a las tareas del hogar.

Además del castigo económico llegaron las amenazas de muerte y las agresiones físicas cuando en una ocasión, en el Parque del Arte, el hermano de Víctor intentó llevarse a la niña más pequeña a la fuerza. Mareya denunció a su ex cuñado por lesiones, una queja que no prosperó porque las heridas tardaban menos de 15 días en sanar.

En el intento de frenar el acoso, Mareya y su ex marido establecieron un convenio de guarda y custodia: las niñas permanecerían con ella, pero podrían convivir con su padre en determinados días y horarios de la semana.

Mareya rememora que tras permitir a Caro y Nicole pasar el día con su padre, ella fue detenida por agentes ministeriales, acusada de violencia familiar. La mujer fue esposada e ingresada en el reclusorio de San Pedro Cholula durante 7 horas hasta que su abogado logró concretar una fianza de 70 mil pesos para obtener su libertad condicional.

Aunque comenzó la batalla legal por la custodia de las niñas, Víctor había desparecido de Puebla; primero yendo a Estados Unidos para luego regresar a la ciudad. Fue esa la última vez que Mareya vio a su pequeña hija en un restaurante de Angelópolis. En su intento por recuperarla, nuevamente fue golpeada por su ex cuñado y su ex suegra. Nada pudo hacer para acercarse a Caro.

Víctor Kuda fue acusado de amenazar a los padres de Mareya con quemar su casa si insistían en la pelea legal. La agraviada consiguió una orden de restricción que de poco o nada sirvió para que el varón dejara de hostigarla.

Kuda Bayata cuenta hoy con una orden de aprehensión en Querétaro, donde Mareya radicó unos meses previos a que su ex marido consumara el delito.

“La sustracción de menores no es considerado un delito serio porque los hijos están con alguno de los padres, pero en realidad, es una forma de castigar a las mujeres alejándolas de los hijos y cortando el dinero”, comentó.

Desde marzo del 2019, Mareya desconoce el paradero de las niñas, aunque sabe por versiones periodísticas que Nicole, la mayor, argumenta que su vida es normal y que su madre miente al desacreditar a su padre públicamente, aunque ante la ley, Víctor Kuda Bayata está prófugo de la justicia.

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