Aprende a decir ‘no’

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Aprende a decir 'no'

¿Te ha pasado que muchas veces te comprometes a hacer cosas que no te gustan o que no quieres hacer por no saber decir “no”?

Saber decir “no” es muy sano. Aprender a establecer tus propios límites no es tarea fácil. Muchas veces te causará ansiedad o malestar. Sin embargo, esto te ayudará a mejorar tus relaciones personales, tener comunicación asertiva y a sentirte muy bien contigo mismo.

Muchas veces no nos negamos por pena, miedo, presión o por incomodidad. Por ejemplo, los amigos en las fiestas pueden presionarte a que tomes cuando a ti no te gusta, y lo llegas a hacer para que no se molesten contigo. En otros casos, un mal jefe te responsabiliza de más carga laboral ajena a tu área porque no sabes decirle que “no” por miedo a perder tu trabajo. O la chica o chico que te gusta te pide que cuides a su hermano menor, quien es un latoso insoportable. Todo esto quizás te suene familiar.

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Un mal jefe te responsabiliza de más carga laboral ajena a tu área.

En la vida siempre se pueden presentar situaciones incomodas, gente insistente, jefes agobiantes, o tareas que nos comprometen o simplemente no queremos hacer.

Si aprendemos a decir “no”, cuando de verdad lo necesitamos, podremos evitar muchos problemas.

Contrario a lo que la mayoría de la gente cree, decir “no” de forma educada y firme, no tiene por qué ser una mala experiencia. No se trata de ser negativo o no hacer las tareas por flojo, si no de respetar nuestro tiempo y a nosotros mismos.

Y es que el activo más valioso que tenemos es nuestro tiempo. Cuando aprendemos a administrar nuestro tiempo, nuestra autoestima sube, se incrementa el autorespeto y el amor por nosotros. Todo esto se contagia, demostrando a los demás lo que valemos.

Factores por los cuales nos cuesta tanto decir no.

  • Sentirnos culpable si no hacemos lo que nos piden. Valoremos nuestro tiempo y no prioricemos las necesidades de los demás sobre las nuestras. Evitemos pensamientos como “si no lo hago, qué van a pensar de mí”, “tengo que hacerlo porque de otra forma voy a ser mal amigo”, “soy egoísta si no lo ayudo”. Recuerda que no eres mala persona por valorarte, por priorizar tus actividades y valorar tu tiempo.
  • Ser responsable. El ser responsable es una virtud, no permitas que otros lo usen para delegarte las obligaciones que a ellos les corresponden. No permitas que te hagan creer que es tu responsabilidad ayudarles encargándote de su trabajo.
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No permitas que te hagan creer que es tu responsabilidad.
  • No valores más un “qué dirán” que un motivo propio. Nadie es “monedita de oro” para caerle bien a todos. No prestes atención al “qué dirán”, se firme y di “no” en las situaciones que no te convienen. Básate en tu ética y en tus valores para tomar decisiones importantes. No intentes caerle bien a todos, porque esto nunca pasará.

Consejos prácticos para que empieces a decir “no”.

  1. No des explicaciones. Sólo tienes que decir: “lo siento, hoy no puedo” o “lo lamento, tengo actividades que realizar, muchas gracias”. El dar explicaciones sólo te compromete a ser cuestionado hasta que te acorralan a decir que sí.
  2. Lista de actividades. Si te encuentras en el trabajo, haz una lista de actividades que tengas que cumplir por día, semana y mes. Esta lista te ayudará a ordenar tus actividades, y si alguien quiere delegarte trabajo que no te corresponde, podrás decirle: “lo siento, no puedo ayudarte. Tengo toda esta lista de actividades que cumplir”. Obviamente esta lista debe ser real, porque no se trata de mentir, si no de demostrar que tu trabajo es igual de importante que la de los demás.
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No des explicaciones.
  1. Pierde el miedo a lo que los demás piensan de ti. Tú eres dueño de tu tiempo. Nadie tiene el poder de dañar tu autoestima. Tú eres la primera persona que debe estar feliz con tu conducta. No le des importancia a las críticas y a lo que piensan los demás de ti. Diles “no” y punto.
  2. Identifica el sentimiento de ansiedad. Cuando decimos que “no” es muy fácil sentir ansiedad, nervios o incomodidad. Detecta ese sentimiento y admítelo como parte del proceso, no te dejes convencer por la molestia. Quizás después de decir “sí” el sentimiento de molestia contigo mismo sea mayor.
  3. Comunícate de forma asertiva. Cuando uno tiene firmeza en sus palabras es muy fácil tener efectos positivos en tus relaciones personales. Cuando quieras decir “no”, habla de forma clara, firme y sucinta. No te arrepientas de tu decisión, escucha tus palabras y pon atención a tu comunicación no verbal. Puedes practicar diferentes escenarios frente a un espejo en los cuales observes como te ves, como hablas y actúas. Esto te ayudará a reforzar tu confianza en situaciones reales.

Hoy es un buen día para reforzar tu autoconfianza. Comienza haciendo un listado de situaciones en las cuales no te pudiste negar, analízalo, posteriormente imagina la escena y practica decir “no”.

Por último te dejo esta frase maravillosa que nos regaló Baltasar Gracián que resume excelentemente lo ya dicho: “No hay mayor esclavitud que decir sí cuando se quiere decir no”.

Vive aquí y ahora. Siempre tienes la opción de ser consciente y no hacer ni ser aquello que no quieres. No seas esclavo de un “sí”, mejor aprende a decir “no”.

Por: Emerson Mejía

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