Asesinos por omisión

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La renuencia en torno a declarar la Alerta de Violencia de Género contra las Mujeres (AVGM), es sin lugar a dudas una muestra más de violencia en contra de las mujeres en el estado de Puebla. Pues, no sólo no reconoce la condición alarmante en la que vivimos más de la mitad de la población, sino que por omisión alienta que sigamos siendo asesinadas sin más carga que la de la falsa culpa.

Denuncias de desapariciones y asesinatos no han cesado, y no lo harán hasta que no logremos desbaratar los mecanismos que hacen posible que las mujeres seamos definidas partir de los criterios, que hasta el día de hoy, mantienen activo el sistema político y económico. Y es que ya se ha dicho por todos los medios posibles, que la situación de desigualdad acecha en todas las aristas posibles de la vida, y en el núcleo mismo.

“Que no hay elementos para declarar la alerta”, dicen los tecnócratas; “que eso desincentivará el turismo”, dicen los rapaces empresarios. No obstante, nosotras decimos: ¡Ni una más! Aun sabiendo que no somos ni un poco ingenuas para confiar en los recursos legaloides, ni en las políticas de buena fe para resolver de una vez por todas el problema; sí podemos exigir que dentro del convenio con el gobierno, del que tácitamente formamos parte, sea una realidad que quienes con orgullo se autodefinen como autoridades competentes de Puebla, y del país, enuncien públicamente su incapacidad para salvaguardar la vida –que dicho sea de paso, es su función esencial–.

Las mujeres pueden ser desaparecidas o asesinadas porque ante las edificaciones rígidas del género, aquellas que no cumplan con lo que se les ha dicho que deben hacer o no hacer, merecen la muerte. La exacerbación de la violencia, me atrevo a decir, está directamente relacionada con la intolerancia letal que implica salir de las celdas del comportamiento, la moral y la ética establecidas desde un marco referencial de valores que beneficia a unos mientras que asesina a otras, y que al mismo tiempo envenenan el ambiente, casi en su totalidad.

Mientras continúe la capacidad de sonreír mientras se respira el hedor putrefacto de la muerte –capacidad desarrollada por quienes toman las decisiones de gobierno– la AVGM no llegará a Puebla. Asesinos y criminales por omisión, podremos llamarles cada día que pase y no combatan, con toda la fuerza que algún día se les concedió, la violencia en contra de las mujeres, de todas.

@AnaCecilia_PD