Brasil se queda sin su segundo ministro de Salud en un mes

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Nelson Teich renuncia a su cargo por diferencias con el presidente Jair Bolsonaro, en medio de una curva pandémica en ascenso en el país.

La insistencia del presidente brasileño, Jair Bolsonaro, en tratar con cloroquina a los pacientes de Covid-19 cansó este viernes al ministro de Salud, Nelson Teich, que renunció con la curva pandémica en ascenso y casi 14 mil muertos en el país.

Teich, quien el próximo domingo cumpliría un mes en el cargo, es el segundo ministro de Salud que deja el Gobierno desde que el 26 de febrero fue detectado el primer caso de coronavirus en Brasil, que ya supera los 200 mil contagios y se consolida como uno de los focos globales de la pandemia y epicentro en América Latina.

“La vida es hecha de elecciones y hoy elegí salir”, dijo Teich en un pronunciamiento público tras su renuncia, en el que no terminó de aclarar las razones de su salida.

Sin embargo, en Brasilia es un secreto a gritos que la presión de Bolsonaro por el uso de la cloroquina y sus censuras a las medidas de restricción de la circulación de personas colmaron la paciencia de este oncólogo, que llegó al Gobierno sin experiencia alguna en la gestión pública.

De hecho, aunque Teich no lo precisó, su renuncia ocurrió un día después de que el mandatario anunció que iba a “cambiar el protocolo de la cloroquina”, reservada por el Ministerio de Salud para casos críticos, e imponer su uso hasta en pacientes con síntomas leves de Covid-19, a lo que el ministro se resistía.

Presiones similares, y por los mismos motivos, llevaron al jefe de Estado a destituir al antecesor de Teich, Luiz Henrique Mandetta, un firme promotor de las cuarentenas, cauto con la cloroquina y que cayó hace apenas un mes atrás.

Por el momento, Teich será sustituido por el general Eduardo Pazuello, viceministro de Salud, quien tiene apenas un mes en ese puesto, acompañó al oncólogo en su pronunciamiento y le aplaudió junto los funcionarios del despacho, así como ocurrió con la salida de Mandetta, quien tenía apoyo de casi el 70 por ciento de los brasileños.

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