#CineMúsicaYAlgoMás | Mucho ruido y pocas nueces en Alguien tiene que morir

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Por Javier Garzón

Después de la Casa de las Flores, esperábamos que el director Manolo Caro nos entregara una historia digna de ver como una buena telenovela y ahora nos ubica en España, años 50 comienza con un joven al que sus padres le piden que vuelva de México para que puedan conocer a su prometida. Él regresa acompañado de Lázaro, un misterioso bailarín de ballet lo que da paso a singulares rumores.

El primer episodio parece prometedor, el segundo deja muchas dudas pero mantienes la esperanza de que no todo está tan perdido, pero el tercer episodio no tiene vuelta atrás el desastre es real.

No es algo nuevo, no es “dramononon” es más bien una historia predecible, parecen buenas ideas mal ejecutadas, como si tuvieran prisa por terminarla, creo que en algún momento le dijeron sólo tienes 3 episodios y ajusta todo, entregando un resultado desafortunado.

Es una mezcla de buenas intenciones, presentar una buena historia que conforme avanza se va enredando consigo misma, tiene mucho que decir pero no sabe cómo hacerlo y al final termina como pudo. Tiene la homofobia y nunca se profundiza en ello, tiene machismo y sólo se queda con las ganas, tiene una herida abierta en una sociedad que empieza a caminar, pero no puede por el pasado doloroso y no aprovecha ninguno de estos temas.

Foto: Internet.

No todo es malo, las escenografías, el vestuario y maquillaje es hermoso, incluyeron algunas escenas hermosas, parecen fotografías animadas, pero no tiene sentido que estén presentes o al menos no donde las colocaron.

Los actores, al menos algunos hacen un grandioso trabajo Cecilia Suarez siempre se luce, pero no logra ser extraordinaria, Carmen Maura puede ser impresionante, pero termina en un personaje algo acartonado, Ernesto Alterio parece contenido, no es grave pero no termina de demostrar todo lo que debía demostrar e Isaac Hernández no es actor pero esperaba más de un buen director.

Es algo difícil saber lo que quería decir, es confusa, esperábamos algo grandioso o al menos una historia entretenida, pero en esta ocasión Manolo Caro decepcionó con su propuesta en Netflix.

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