Engaño vil, un abuelo asaltado en Coppel

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Por Patricia Estrada

Engañar y asaltar a un abuelo es literalmente ¡No tener madre! Esta historia sucedió en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. Un adulto mayor regresaba de visitar a su familia cuando fue sorprendido por un par de vivales dentro de un centro comercial.

Mientras esperaba la salida de su autobús con destino a la ciudad de Puebla entró al área de cocina de la tienda Coppel; ahí un sujeto se acercó y le dijo ¡Señor parece que se hizo del baño! Él avergonzado arrimó la mano hacia atrás y sintió algo gelatinoso embarrado en su pantalón.

El bribón lo acompañó al sanitario donde aguardaba un segundo delincuente. El hombre fue convencido de quitarse el pantalón para limpiarse mientras uno de ellos robó de su cartera 700 pesos y la tarjeta de la tienda.

Por miedo a recibir un golpe o algo peor, el señor de 82 años de edad fingió que no había prestado atención al atraco. Ambos sujetos haciéndose pasar como empleados se retiraron del baño mientras que al pobre abuelo no le quedó más que vestirse, salir y pedir ayuda.

De inmediato se dirigió a ventanilla para cancelar la tarjeta y a pesar del trago amargo y la crisis nerviosa solo pudieron calmarlo; no había rastros de los rateros. Al cumplirse la hora de abordar su camión hacia la ciudad de Puebla, no le quedó de otra más que subir con la dignidad pisoteada y los bolsillos vacíos.

La hermana de la persona que me confió este incidente para alertar a los adultos mayores a tener cuidado con aquellos que se prestan a auxiliarlos, se pregunta ¿Por qué la gente puede ser tan mala con nosotros? Solo pude responderle que la mezquindad no tiene límites. Aun así, la escuché decepcionada de quienes quizá tendrán a sus padres o abuelos en una situación más vulnerable que este hombre, víctima del engaño vil.

Si la vida nos presta salud muchos de nosotros llegaremos a viejos y solo podemos pedir que no tengamos el infortunio de caer en las garras de gente sin escrúpulos. Apelo a que haya más personas de buena fe que con gentileza y respeto ayudan a los adultos mayores cada vez que lo necesitan. Quienes se burlan, abusan, golpean, maltratan, ofenden y/o asaltan a gente indefensa solo reflejan su podredumbre como seres humanos.

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