“Con el agua hasta el cuello” personal médico del IMSS

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Por Patricia Estrada

El IMSS en Puebla trata de sobrevivir a la pandemia.

Algunas familias de los pacientes Covid-19 que ingresaron en semanas recientes al hospital de La Margarita han recibido notificación de que serán trasladados a la Ciudad de México, principalmente al autódromo Hermanos Rodríguez que sirve como sede médica alterna.

La razón es muy clara: El recurso material y humano es limitado.

Si bien los casos más graves de coronavirus han disminuido en los últimos días, el hospital de La Margarita que tiene habilitados 102 camas para tratar la brutal enfermedad, está resintiendo los efectos de más y más pacientes que requieren oxigenación y tratamiento especializado.

Las ambulancias del IMSS (La Margarita y San José) no tienen capacidad para los traslados a la capital del país, y en éste último hospital, hay anestesiólogos, cirujanos, oftalmólogos, otorrinolaringólogos y patólogos que apoyan la atención de pacientes de Covid-19.

No es la primera ocasión que La Margarita que alberga a los derechohabientes de San Alejandro (cerrado por el sismo del 19 de septiembre del 2017) enfrenta una crisis de saturación hospitalaria, inclusive en 2015, la epidemia de la influenza sobrepasó la capacidad del nosocomio; hasta los pasillos del hospital estaban ocupados por camas ambulatorias.

Los tanques de oxígeno en el IMSS se han agotado y la única opción es el uso de los concentradores, unas máquinas portátiles que ayudan al enfermo a respirar mejor, eso sí, el costo de la luz será otro problema para el Seguro Social.

Disponer de todo el hospital de la Margarita (240 camas) implicaría desproteger a los pacientes de ginecología y pediatría, y no solo eso, los enfermos de coronavirus podrían agravarse porque los médicos de otras especialidades no tienen conocimiento en el manejo de los ventiladores.

Una raya más al tigre: La buena fe de empresas y asociaciones no está a discusión, sin embargo los cubrebocas que fueron donados al personal médico del IMSS son “clonados”; es decir, alguien sacó provecho de la tragedia porque esas mascarillas lastiman la nariz y son inservibles para protegerse del Covid-19.

Por cierto, la visita de Zoé Robledo, director general del IMSS a Puebla, hubiera servido al menos para desahogar las frustraciones del personal médico pero a los burócratas les gusta posar para la foto y escuchar que todo marcha bien.