“Cortaron cartucho y me apuntaron al estómago”

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Por Patricia Estrada

“Cortaron cartucho y me apuntaron al estómago”, así recuerda Javier, conductor de taxi de plataforma, el peor asalto de su vida. Fue abordado por dos sujetos en Prolongación Reforma la semana pasada y le quitaron su automóvil en el municipio de Cuautlancingo.

Cuando le indicaron que entrara a la zona conocida como “Los tanques” en Sanctorum, Javier se negó a ingresar pero ya presentía el asalto. En ese momento, el sujeto que viajaba en la parte trasera del taxi lo amagó en el cuello con arma blanca y el otro, ubicado en el asiento del copiloto, le apuntó directo al estómago.

Sin oponer resistencia fue bajado de la unidad y éstos se dieron a la fuga con rumbo desconocido. Javier consiguió ayuda entre los vecinos, quienes le prestaron un teléfono para comunicarse con su familia. Su esposa de inmediato activó el GPS del taxi y con ayuda de otros choferes de Didi y Cabify lograron encontrar el vehículo en Coronango.

Javier cuenta que esa demarcación se ha convertido en botadero de autos robados; uno de los delitos que más afecta el patrimonio de los poblanos y donde el grado de impunidad es todavía más alto que en el resto de los delitos.

Según datos de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS), Puebla es la quinta entidad a nivel nacional con más vehículos asegurados robados, después del Estado de México, Jalisco, Ciudad de México y Guanajuato.

Entre julio de 2019 a junio 2020, alrededor de 4 mil 487 reportes de robo fueron cometidos con violencia en la entidad y casi la mitad ocurrieron en el municipio.

Mi compañera Alejandra Olivera, reportera de Oro Noticias documentó que en el país sumaron 77 mil 206 autos robados y solo 42% fueron recuperados, es decir 32 mil 651.

Otra víctima del robo con violencia fue Víctor, dueño de un taxi tradicional modelo Spark 2016 con placas de circulación 697SSK, quien fue amagado por tres personas (dos hombres y una mujer) rumbo a San Baltazar Tetela.

En el trayecto, la víctima fue golpeada y obligada a cargar gasolina porque la unidad se había quedado sin combustible. Aunque la denuncia fue presentada ante la Fiscalía del Estado, su auto no ha sido localizado.

Todos los días se escriben historias similares, gente honrada que trabaja su taxi y es víctima de la delincuencia ordinaria. Las autoridades en Puebla no han aplanado la curva de robos a vehículos porque carecen de una estrategia contundente, o si acaso la tienen, entonces urge cambiarla porque sobra decir que no ha dado buenos resultados.