#DelReportero | Universidades ¿austeras?

#DelReportero | Universidades ¿austeras?

Para nadie es un secreto que hay funcionarios que ganan mucho más que los académicos e investigadores eméritos que reciben salarios que duplican lo que gana el presidente López Obrador.

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Después de que el proyecto de Presupuesto de Egresos para 2019 tuvo “un error”, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador reconoció ayer que lo habían cometido y no habrá recorte en el presupuesto destinado a las universidades públicas.

“Sí cometemos errores, esa es la diferencia entre el ser humano y la divinidad. Lo importante es rectificar reconocer cuando se cometen errores”, precisó.

Para conseguirlo recortará un 4% adicional de los costos operacionales del gobierno federal y van a entregar a las universidades lo que les corresponde.

López Obrador insistió que no existe un ánimo de confrontación con las instituciones de educación superior y que las discrepancias que se han suscitado en las últimas semanas son características de la democracia.

Eso sí, confió en que los recursos destinados a las universidades se manejen con honradez, que no haya derroches, y sobre todo austeridad.

Ese es uno de los problemas que enfrentan muchas universidades públicas mexicanas.

A lo largo de los años han construido burocracias y elites que tienen privilegios que pocos conocen, por ello el presupuesto no alcanza y hay por lo menos diez instituciones con graves problemas económicos para hacer frente a sus compromisos.

Simplemente no hay dinero que les alcance.

López Obrador desde el martes por la noche aceptó “se cometió un error en la presentación del Presupuesto, porque hice un compromiso público de que no se iba a reducir el presupuesto de las universidades y se presentó uno donde, en efecto, hay una disminución de 4 o 5 mil millones de pesos a las universidades públicas.
“Aquí sostengo que se va a reparar ese error y se le va a entregar a las universidades lo que les corresponde, lo que acordamos
”, anunció durante la presentación del Sistema de Universidades Benito Juárez.
Precisó que no violará la autonomía universitaria, pero demandó a los rectores garantizar que los recursos públicos se usen con honradez y de manera austera.

De inmediato tuvo respuesta, autoridades universitarias se comprometieron, ayer mismo, a bajarse el sueldo en una reunión con la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados.
El rector de la UNAM, Enrique Graue, prometió reducir su salario y regresar una parte a la Tesorería.
El director del Instituto Politécnico Nacional, Mario Rodríguez, también se bajará el sueldo y en enero entregará la diferencia de su salario que se exceda.

Esos son dos ejemplos de que recibieron el mensaje y la austeridad tiene que aplicarse en las instituciones sin menos cabo de la calidad académica.

Para nadie es un secreto que hay funcionarios que ganan mucho más que los académicos e investigadores eméritos que reciben salarios que duplican lo que gana el presidente López Obrador, amén de las becas, viajes y publicaciones con las que son recompensados sus conocimientos amplios,sí, pero también muy costosos y algunos de baja productividad para la sociedad mexicana.

El derroche pues, en instituciones de carácter popular.

En un reportaje publicado el martes en La Jornada se explica: También en las universidades públicas se cuecen habas: rectores y funcionarios de educación superior ganan más que AMLO” el cual está elaborado por los periodistas Emir Olivares, José Antonio Román y Arturo Sánchez

Entre otros puntos destacaron que ante la baja del presupuesto para 2019, diversos sectores académicos y estudiantiles convocaron a hacer un análisis de los sueldos de la alta burocracia universitaria y de la forma en que se ejercen los recursos asignados a las casas de estudios.

“Al hacer una revisión en los portales de transparencia de algunas de las más importantes universidades del país, La Jornada encontró la siguiente información:

“El rector general de la Universidad de Guadalajara, Miguel Ángel Navarro Navarro, recibe 196 mil 914 pesos mensuales antes de impuestos; el director general del Instituto Politécnico Nacional (IPN), Mario Alberto Rodríguez Casas, tiene percepciones brutas de más de 191 mil pesos, mientras las del rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Enrique Graue Wiechers, son de 177 mil 895, y el de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), Eduardo Peñalosa, de 129 mil.

“Los salarios de los funcionarios de las casas de estudio son establecidos por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) en el caso de las instituciones federales, y por los órganos de gobierno internos para las estatales”.

No sólo eso, los altos funcionarios universitarios tienen diversas prestaciones, como seguro de gastos médicos mayores y gastos de representación, se les asigna de uno a dos vehículos y choferes, apoyo para gasolina, entre otras.

Más datos para documentar los privilegios universitarios, las instituciones que se supone preparan a la gente pobre o a quienes no puede pagar colegiaturas en las privadas de este país.

“En las dos principales instituciones universitarias mexicanas hay altos funcionarios que tienen percepciones por arriba incluso a la de rectores de otras casas de estudios.

“La abogada general de la UNAM, Mónica González Contró, tiene un salario mensual bruto de 173 mil 60 pesos, mientras los secretarios general y administrativo, Leonardo Lomelí y Leopoldo Silva, respectivamente, perciben 174 mil 262 pesos, y los directores de facultades, escuelas e institutos 108 mil 499.

“En el caso del IPN, el abogado general y los secretarios perciben 151 mil 722 pesos brutos cada mes.

“Aunque las leyes de transparencia federal y estatales señalan que los sujetos obligados, como las universidades públicas, deben difundir y actualizar la información sobre sueldos y prestaciones en montos brutos y netos, en muchos casos no lo hacen y cuando los difunden, los datos son confusos, opacos y desactualizados.

“Tales son los casos en las universidades autónomas de Hidalgo y Guerrero. Otros de los rectores con percepciones altas son el de la Universidad de Colima, José Eduardo Hernández Nava, con un ingreso mensual bruto de 162 mil 48 pesos; Luis Felipe Guerrero Agripino, de la Universidad de Guanajuato, con 152 mil 86 pesos; y el de la Autónoma de Tamaulipas, José Andrés Suárez Fernández, de 143 mil 848 pesos”.

El llamado a la austeridad hecho por López Obrador y su gobierno a quienes administran las universidades públicas no fue un señalamiento vago y sin información.

Es hora de ajustarse el cinturón, evitar los derroches y ser solidarios con los que menos tienen.

Tendrán los recursos federales comprometidos, pero depende también de ellos administrar mejor y evitar los excesos y privilegios que cobran a nombre de los intereses populares.

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