Dodgers dan el primer golpe en la Serie Mundial

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Durante tres temporadas y cuatro juegos, Justin Turner era ese pelotero que estorbaba en los Mets. Colocado de un puesto en otro sin acabar de convencer y gustar, hasta que Nueva York le dio su pase definitivo de salida rumbo a Los Ángeles.

Y ahora este paria del pasado se ha convertido en uno de los pilares de estos Dodgers que el martes en la noche derrotaron 3-1 a los Astros para conquistar el Primer Juego de la Serie Mundial de las Grandes Ligas.

Si eso no es una voltereta brutal de la fortuna, ¿qué puede serlo? Héroe en la Serie de Campeonato contra los Cachorros y coganador del premio de Jugador Más Valioso en esa instancia, Turner aprovechó un raro error de Dallas Keuchel para conectar un cuadrangular con un hombre a bordo que le dio carácter definitivo a la pizarra del parque ubicado en el Valle de Chávez Ravine.

Bajo un calor inclemente, por encima de los 100 grados, Keuchel y Clayton Kershaw sostuvieron un duelo que se extendió a cinco entradas, con una carrera permitida de lado a lado, en medio de un drama tan intenso como la temperatura en el área de Los Angeles.

Keuchel era saludado a las malas en su primer envío con un vuelacercas de Chris Taylor, otro de esos peloteros descartados, alguien de quién un scout llegó a escribir que no pasaría más allá de la Triple A.

Kershaw, por su parte, dejaba una recta en el medio del plato para que Alex Bregman la mandara a las gradas del jardín izquierdo para empatar un choque donde la ofensiva venía escasa, tan breve como un diamante en un yacimiento de carbones.

Hasta que el Duende Rojo hizo acto de presencia en la caja de bateo y el hermetismo de Keuchel mostró una grieta contra un hombre sin estridencias, pero lleno de fundamentos y confianzas que otros no vieron en el pasado. El pitcher de Houston se fue con eso que llaman “apertura de calidad”, frase encubridora de un consuelo inservible.

Y Kershaw, agradecido con todo y con todos, por cuarta vez en sus 18 aperturas de postemporada trabajó siete entradas con una carrera, tres hits y 11 ponches, para convertirse en el primer lanzador desde Randy Johnson en el 2001 que retira a esa cantidad de hombres en un Clásico de Octubre. Su control fue absoluto y no dio ningún boleto.

Cuando Kershaw salió del juego, entró en acción la aceitada maquinaria del relevo de los Dodgers con su parsimonia habitual: Brandon Morrow en el octavo y el increíble Kanley Jensen para ponerle punto final a este primer capítulo de la Serie Mundial. Y el gigante de Curazao, ya se sabe, casi nunca falla.

Este miércoles llega la segunda entrada. Justin Verlander, enorme en sus últimas dos aperturas contra los Yankees, intentará restablecer el balance. Rich Hill, con sus curvas adormiladas y voluptuosas, tratará de hundir más a un equipo temible, herido en su orgullo propio.

Fuente: http://www.elnuevoherald.com