Eduardo y Claudia, frente a frente otra vez

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Por Patricia Estrada

Las circunstancias no son las mismas que hace 3 años.

Claudia Rivera era un rostro fresco y desconocido para los poblanos. El tsunami López Obrador catapultó su candidatura e influyó determinantemente en su triunfo. El ciudadano otorgó un voto de confianza a la mujer que abanderó las convicciones de la izquierda.

Eduardo Rivera no pudo frenar la inercia López Obrador ni el odio de Rafael Moreno Valle hacia su persona y proyecto político. Las condiciones externas jugaron en su contra, además de que su campaña estuvo marcada por divisiones, errores internos, carente de contenido y falta de contundencia.

Las circunstancias no son las mismas que hace 3 años.

Hoy, Claudia y Eduardo se enfrentarán en la misma boleta electoral pero la gente ya tiene bases para juzgarlos a partir de sus exitosos y/o funestos resultados en la administración municipal. Ambos están curtidos en la política local (él más que ella). Es claro que a estas alturas conocen sus errores y sacarán provecho de los profundos problemas que arrastra la ciudad de Puebla.

Eduardo Rivera tendrá que apapachar a sus aliados pero cuidarse de sus enemigos. El PAN vive fuego amigo, propiciado por la dictadura que ha caracterizado al actual Comité Directivo Estatal. El PRI y PRD reclaman sus posiciones en la negociación de la alianza y el ciudadano –cansado de promesas- demanda soluciones inmediatas.

Por su parte, Claudia Rivera debe reconocer que su postulación desde el Comité Ejecutivo Nacional dejó profundos agravios internos. Dentro de Morena están sus peores adversarios y ha sufrido un desgaste significativo por ser una de las alcaldesas peor evaluadas del país. La ciudad cayó en un estancamiento visible y lo mismo, la gente está cansada de palabrerías, quiere hechos.

La comunicación digital será una herramienta muy útil para el ataque y defensa de los partidos. Las limitaciones publicitarias en transporte público, espectaculares y por si fuera poco el Covid-19, obligarán a los equipos de los candidatos a ser más asertivos y realistas en los mensajes.

Las encuestas son referencia pero no determinantes, las campañas aún no empiezan y en el ánimo ciudadano hay prioridades, como el riesgo de contagio por coronavirus, la precariedad del ingreso y el desempleo. Vendrán días interesantes y sin duda muchos resbalones en el camino, así es la política, nada para nadie hasta el día de la votación.

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