El regreso de Mellon Collie

El regreso de Mellon Collie

Son odiosas las comparaciones, pero las fórmulas exitosas bien valen ser repetidas. 

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Una de las bandas más importantes de los 90, Smashing Pumpkins, regresó a la actividad con un nuevo álbum a finales de 2018 tras lanzar “Shiny and Oh So Bright, Vol. 1 / LP: No Past. No Future. No Sun”, un disco largo de nombre pero corto de duración y que cumple a cabalidad con el dicho “lo bueno dura poco”.

Sin embargo antes de analizar este disco, recordaremos su mejor trabajo lanzado en 1995, “Mellon Collie and The Infinite Sadness” el cual me gusta describir como “un álbum que recorre todos los sentimientos del espectro azul” ya que va desde la Melancolía y la tristeza al enojo reprimido y a la alegría moderada.

Smashing Pumpkins en el momento de la grabación de este álbum  estaba conformada por el líder, cantante y compositor, Billy Corgan, el guitarrista James Iha, el bajo de D’Arcy Wretzky, y las percusiones de Jimmy Chamberlin.

Sin duda fue un álbum ambicioso impulsado por el éxito de su predecesor “Siamese Dream” que colocó a esta banda originaria de Chicago, Illinois en la fama y “Mellon Collie and The infinite Sadness los catapultó aún más.

Consta de 28 canciones que para formato de CD tuvieron que ser divididas en dos discos con 14 canciones cada uno llamados Dawn to Dusk y Twilight to Starlight.

Dawn To dusk comienza suave, con una pieza instrumental que nos introduce a una línea de piano relajante seguida por el éxito “Tonight, Tonight” que comienza con una orquesta para ser acallada por una batería tímida y hasta este punto nos encontramos a la característica voz aguda y ácida de Corgan.

Para el tercer track, “Jelly Belly”, Smashing Pumpkins nos presenta su lado punk más oscuro, con guitarras distorsionadas y baterías salvajes, siguiendo este camino llegamos a “Zero” otro de los sencillos del álbum y después “Here Is No Why” que se torna más rítmica y calmada.

Para la parte media de esta primera parte, “Bullet With Butterfly wings” nos hace sentir la ira que sale desde el estómago de Billy Corgan y sus admirables cambios de tono.

“To Forgive” nos regresa a la tranquilidad y melancolía mediante un tema acústico bastante depresivo,  y en “Cupid de Locke el álbum se torna experimental.

La segunda parte o segundo disco “Twilight to Starlight” comienza activa y poderosa con los rasgueos de guitarra de “Where Boys Fear to Tread”, continuando con “Bodies” un huracán de guitarras alimentadas de una línea vocal extrema que demuestra hasta donde Corgan puede rasgar su voz.

“Tales of a Scorched Earth” regresa al nivel más decadente, punk y salvaje de la banda y es hasta la tranquila “By Starlight” que podemos volver a sonreír.

El álbum termina con “Farewell and Goodbye” un tema basado en la guitarra acústica y donde cada uno de los integrantes canta un pedazo de canción, lo cual me pareció un detalle interesante y una forma muy adecuada para cerrar un álbum tan largo y denso como este.

Mellon Collie And the Infinite Sadness significó un gran triunfo para la banda y colocó a Corgan como uno de los compositores más serios y talentosos de nuestra época.

Ahora centrándonos en lo que les escribía al principio, “Shiny and Oh So Bright, Vol. 1 / LP: No Past. No Future. No Sun” en el cual, a mi impresión, la banda retomó las bases de Mellon Collie para volver a darnos un disco brillante aunque de mucha menor duración.

El álbum comienza con “Knights Of Malta” una canción optimista con ritmo semilento, coros pegadizos y acompañamientos de voces femeninas destacando los arreglos de violín y piano, una forma sublime de abrir el disco. “Brillaré por siempre y montaré el arcoíris”, recita Corgan.

Mi canción favorita llega después; “Silvery Sometimes (Ghost)” con una batería rápida y guitarras suaves que nos hacen imposible no recordar  el éxito noventero “1979” del álbum de Mellon Collie. “Alguien muere esta noche,  es trágico, pero al menos no eres tú”, dice la fantasmagórica letra.

El regreso de Mellon Collie

El tercer track “Travels” nos da un respiro para recibir a “Solara”, el primer sencillo de este disco que contiene toda la furia y el rock pesado tan característico de Smashing Pumkins con remates imponentes de la batería que nos evocan a “Bullet with Butterfly wings”, también sencillo de Mellon Collie and The Infinte Sadness.

“Alienation”, la canción más larga del álbum nos sube a una montañarusa de pianos con baterías tenues y coros góspe, para que en “Marchin’ On “nos montemos al tren del punk rock tan influyente en las composiciones de Billy Corgan.

Para la parte final “With Sympathy” nos regresa a la calma con una punzante línea de bajo y arpegios suaves; “Seek and you shall destroy” despide el álbum con un ritmo rápido y con ganas de saber si al igual que en 1995, Smashing Pumpkins nos darán un álbum dividido en dos partes. Sé que son odiosas las comparaciones, pero las fórmulas exitosas bien valen ser repetidas.

Por Miguel Ramírez

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