El sueño frustrado de embellecer los senos

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Por Patricia Estrada

Sofía escuchó decir a su familia “No lo necesitas” cuando comunicó su propósito de aumentar el tamaño de sus senos. Hoy, a sus 32 años de edad se arrepiente de haber confiado en un cirujano que enfrenta una demanda penal por el daño irreversible a su cuerpo.

Hace tres años fue víctima de una cirugía mal practicada. Su seno izquierdo colapsó al recibir un implante demasiado grande, texturizado y reciclado. Al sufrir el rompimiento de la membrana experimentó mucho dolor, inflamación, enrojecimiento e infección.

Antes de terminar la relación personal y profesional con el médico a quien consideraba su amigo, éste y otro más, la convencieron de regresar al quirófano para someterla a un lavado quirúrgico y colocar el implante en su lugar, pero el daño fue todavía mayor porque le dejaron una sonda que empeoró la herida.

Con el estado anímico por los suelos, Sofía pidió una segunda opinión. Un médico poblano de gran prestigio en el ámbito de la cirugía estética y reconstructiva revisó el caso y determinó que los implantes mamarios no correspondían a su anatomía y fueron colocados sin la técnica adecuada.

La mayor sorpresa fue escuchar que jamás recibió un número de serie o registro de los implantes mamarios, una de las garantías que tienen las pacientes de saber que son nuevos.

Sofía gastó 60 mil pesos de la primera operación, en esa ocasión también pensó en la posibilidad de una rinoplastia (dos de las cirugías más solicitadas en México, Estados Unidos y Brasil), sin embargo el fallido resultado en sus senos consumió mucho de su tiempo y dinero.

Hace poco se casó y es mamá, logró amamantar a su hija con mucho esfuerzo pero su busto no ha retomado su forma natural ni tampoco su apariencia; aunque se deprime cada vez que observa las cicatrices no se da por vencida. Su salud y su familia son lo más importante para vencer este trauma personal.

Hoy comparto esta historia para reconocer el esfuerzo del Consejo Mexicano de Cirugía Plástica Estética y Reconstructiva en impulsar a través de la diputada Nora Merino Escamilla, una reforma a la Ley de Salud para regular la operación de las clínicas que ofrecen procedimientos o cirugías estéticas en Puebla.

Lamentablemente no todas las personas que se someten a una cirugía estética y/o reconstructiva son casos de éxito, sobre todo quienes aceptaron ponerse en manos de gente sin experiencia ni certificación. Ante la proliferación de tantos charlatanes que lucran con el deseo de la belleza, más vale informarse antes de tomar decisiones que pueden cambiar la vida.