“Error de técnica sí, homicidio culposo no”

24

Por Patricia Estrada

“Error de táctica y técnica sí, homicidio no”, eso explica un ex policía con más de 20 años de trayectoria en Puebla, que por obvias razones me reservo su nombre por la confianza que existe entre ambos, sin embargo su opinión es valiosa para entender –sin filias ni fobias políticas- lo que sucedió en la colonia Universidades, el pasado 15 de octubre, y que hoy tiene a dos policías municipales señalados de homicidio culposo.

Aquella tarde una mujer embarazada fue víctima del robo de su teléfono celular por un joven en motocicleta, al dar aviso a la policía comenzó una persecución que terminó en la casa del presunto ladrón. Dos personas mayores, entre ellas, el abuelo intentó evitar la detención del nieto y con sus fuerzas golpeó a los policías.

El supuesto ratero ingresó a la casa para protegerse de la captura no sin antes encarar y golpear a uno de los uniformados mientras los abuelos forcejearon con ellos. Al final de la gresca (en el video que circula en redes sociales) se observa al abuelo de 72 años llevarse la mano al corazón y desvanecerse; por lo que presuntamente murió de un infarto.

Los familiares del joven acusaron a los policías de causar la muerte al adulto mayor y mientras se desahogan las investigaciones, los policías Pablo y Uriel fueron arrestados y llevados a la Casa de Justicia para una primera audiencia. Sus familiares y compañeros se manifestaron este domingo en Fiscalía para exigir su liberación, al considerar que no hay delito que perseguir.

Mi fuente consultada considera que falló el protocolo básico de atención pero no pueden responsabilizarlos de un asesinato. Los policías debieron inmovilizar al sospechoso del robo, aislarlo y pedir refuerzos a sus compañeros; en un caso así no habría abuso de autoridad sino uso de fuerza.

Consideró que la criminalística será determinante para declarar la posible inocencia de los policías en las lesiones que presentó el abuelo como resultado del forcejeo de aquel día, aunado a su historial clínico.

Quizá ser policía ya no es un oficio aspiracional porque la falta de certeza jurídica para hacer su trabajo, el linchamiento mediático y la impunidad ponen en riesgo su integridad, familia, ingresos y hasta su libertad. Las injusticias también agravian a quienes tienen la convicción de cumplir como autoridad y esta historia podría ser ejemplo de ello.