Esclavitud en San Manuel

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Foto: Especial

“Colocación de personal doméstico de Cuetzalan, Zacapoaxtla y Xochitlán, informes: 222 2092260, desde $1,800 semanal”, era el ofrecimiento de Lili N., a través de redes sociales, acusada por el delito de trata de personas en la modalidad de explotación laboral.

El día jueves 9 de marzo, la mujer alegó intento de secuestro para evitar que los agentes ministeriales de la FGE cumplimentaran la orden de arresto en su contra en el estacionamiento del Instituto Oriente.

En una argucia legal por parte de su defensa, ella recuperó su libertad el pasado viernes y hoy está en calidad de sustraída de la acción de la justicia.

Testimonios

A partir del hecho reaparecieron testigos que solicitaron el anonimato a Diario Contraréplica Puebla, pero que describen a Lili N., –residente de la colonia San Manuel– como una vecina conflictiva que durante años mantuvo a ‘jovencitas en estado de esclavitud’.

“Recuerdo a una víctima de insultos y jaloneos que era obligada a dormir en el hueco del lavadero, bañada a las 5 de la mañana en el patio de la casa y obligada desde esa hora a barrer la calle, lo hacía al menos tres veces al día.

“Hace 10 años una joven que era golpeada alcanzó a brincarse a la casa de una vecina para posteriormente presentar la denuncia por maltrato y recibir una orden de restricción.

“A la primera víctima que rescatamos fue porque los tíos vinieron a buscarla luego de tres meses sin comunicarse. Otras mujeres desaparecieron de repente”, narró una testigo.

“Cada vez que rescatábamos a una chica les ofrecíamos el apoyo legal pero luego Lili N. las buscaba y amenazaba señalando que su marido era una persona muy influyente.

“Se escaparon varias mujeres por el techo y entonces puso una valla con picos, además de dejarlas encerradas en la casa sin llaves, sometidas a golpes y quemaduras.

“A todas las jóvenes les gritaba ‘eres una pendeja’, obligándolas a trabajar de lunes a domingo. Nunca les pagaba y les castigaba el teléfono celular.

“Una vez trabajó con ella una mujer, a quien le quitaba su bebé de brazos para amenazarla, fue una de las que desapareció y nunca volvimos a saber nada.

“En otra ocasión, unas personas acompañadas de una patrulla llegaron a la casa de Lili N., a preguntar por otra muchacha –cuyo nombre no recuerdo–, pero ella les gritaba ¡Muertos de hambre todavía que uno les ayuda, mal agradecidos!

“Hasta un comandante de la policía ayudaba a escapar a las niñas sabiendo que Lili N., era capaz de matar a alguien”.

Modus operandi

Lili N., –originaria de Zacapoaxtla– conocía la vulnerabilidad de las jóvenes de la Sierra Norte, de tal modo que reclutaba mujeres entre 15 a 20 años de edad, a quienes prometía trabajo y educación en la ciudad de Puebla.

Una vez en su casa ubicada en Río Pánuco se volvían “rehenes” del trabajo del hogar sin derecho al salario. Fue tanta la presión que recibió en los primeros años de presunta actividad ilícita que cambió de nombre (de María Hilda a Lili); llegó a ser candidata a diputada por el PVEM en el distrito de Zacapoaxtla y reina de belleza en 1995.

Indignación

La noticia de la aprehensión y posterior liberación de Lili N., llenó de indignación perfiles en Facebook, refiriéndola como la mujer responsable de los engaños, golpes, quemaduras con aceite y otras vejaciones en contra de sus propias madres.

Aunque las víctimas han preferido desaparecer con el paso del tiempo, hoy tienen la oportunidad de acabar con la impunidad presentando las denuncias correspondientes y exigiendo a las autoridades hacer su trabajo, pero esta vez, sin margen de error.

Por Patricia Estrada