Gotero Nacional

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Por Enrique Huerta

México, con todas las maromas posibles que emergen del espectáculo decadente de La Mañanera de Palacio Nacional, en tres meses de aquello que eufemísticamente hemos llamado “Campaña Nacional de Vacunación” únicamente ha logrado inmunizar al 0.5 de su población con el par de dosis que requiere la efectividad proyectada por las farmacéuticas frente al Covid-19. De acuerdo al corte de este lunes, la secretaría de Salud federal informó un avance acumulado de 4 millones 404 mil 608 dosis, alrededor del 3.52 por ciento de la población. La meta original del gobierno de la 4T, todavía sostenida a finales del mes de febrero, de llegar al día 30 de abril con más 54 millones de dosis aplicadas ha terminado en el baúl, cada día más atiborrado, de las ilusiones rotas de una gestión federal que ha resultado incapaz para un sinnúmero de cuestiones, entre ellas quizá para la más elemental de todas: gobernar.

El mismo canciller-florero que se llenó la boca el 23 de diciembre asegurándole a la opinión pública: “misión cumplida, señor presidente”; hoy, aprovechándose de la sospecha internacional que han desatado casos de trombosis como posible reacción a la inoculación de AstraZéneca, limosnea las “indeseables” dosis al gobierno de Joe Biden, el mismo presidente que Palacio Nacional no quiso reconocer cuando el mundo aplaudía el triunfo de los electores norteamericanos sobre el populismo y la posverdad de Donald Trump. Y sin embargo Estados Unidos, con más de 109 millones de dosis aplicadas, ha vacunado al menos a un tercio –algunos cálculos afirman que a la misma proporción- de los mexicanos que han tenido que soportar la estupidez de los Siervos de la Nación en territorio nacional para alcanzar la inmunidad anhelada.

¿Dónde habrán quedado las flamantes declaraciones del secretario de Hacienda Arturo Herrera del pasado 9 de febrero: “hasta este momento tenemos convenios o contratos que permiten garantizar hasta 156 millones de tratamientos y hay 126 millones de mexicanos”? En el jarrito de atole de las buenas intenciones. Mientras el gotero nacional de vacunación hace lo que puede, con lo que puede; la escala de contagios se prepara para atravesar su “tercera ola” producto de la razón utilitaria de un gobierno indolente que con 2 millones 167 mil 729 contagios y 194 mil 944 defunciones acumuladas y oficialmente reconocidas mantendrá las playas abiertas “con estrictas medidas de seguridad” en plena Semana Santa.

Ante semejante catástrofe, ¿cuál será la única salida? Parte de la opinión pública, la misma que jamás admitirá que cometió el gran error político de su vida, ha optado por vivir ilusionada, en “el país de nunca jamás del señor presidente”; algunos otros, quizá mucho más pragmáticos, saben que al paso que vamos “la inmunidad de rebaño” llegó –o llegará- más rápido que la mentada vacuna. A los que aún no nos ha tocado, ojalá sobrevivamos para contarlo.

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