Gulliver’s Gate, el lugar en el que eres gigante

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Gulliver's-Gate
Gulliver's Gate, el lugar en el que eres gigante

Una turista alemana contempla Buenos Aires: le saca fotos al Puente de la Mujer y al Hotel Faena, al Obelisco y al Congreso, a una pareja que baila tango en Caminito y a una ambulancia del SAME.

Como estuvo hace un par de años en Argentina, la turista alemana descubre ciertos detalles y los empieza a filmar con su teléfono: un piquete y la Gendarmería sobre el Puente Nicolás Avellaneda, el Transbordador de La Boca junto a un edificio en construcción con carteles que dicen “UOCRA presente”, taxis porteños y camiones que llevan logos de marcas nacionales, la “pelopincho” con cuatro personas sentadas adentro en una terraza de cemento…

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Un piquete y la Gendarmería sobre el Puente Nicolás Avellaneda, en el área de Argentina (DP/Viajes).

La turista alemana mete su llave en la ranura de la maqueta argentina y su mirada sobrevuela las calles y las vías hasta que encuentra el efecto que causa en el lugar: están girando las hélices de un helicóptero. Sigue su visita por Sudamérica en las Ruinas de San Ignacio y las Cataratas del Iguazú, cerca de las playas y favelas de Río de Janeiro. Y en lo alto, el Cristo Redentor.

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El Cristo, en uno de los morros de Río de Janeiro, con favelas incluidas (DP/Viajes).

Hay que apurarse para observar todo lo se pueda en Gulliver’s Gate (en inglés, la Puerta de Gulliver), una exhibición de 50 países con 300 escenas a pequeña escala que abrió en mayo de este año en Nueva York y no deja de expandirse.

En el corazón de Times Square (216 West 44th Street), la novedosa atracción de Midtown Manhattan cuenta con más de 10.000 autos y camiones en miniatura, mil trenes y 100.000 figuras humanas. Hasta el momento, se trata de la experiencia en miniatura más avanzada del mundo, desde el punto de vista técnico e interactivo.

Al ingresar a Gulliver’s Gate (una alusión a la novela “Los viajes de Gulliver”, de Jonathan Swift), cada visitante recibe una llave con la que puede interactuar con aquellas maquetas que tienen ranuras. Al girar la llave, se deslizan las barcazas egipcias por el Nilo, al lado de las Pirámides y la Esfinge; tocan bandas de rock en Inglaterra; asoma la cabeza el monstruo del Lago Ness y varias personas disparan los flashes de sus cámaras diminutas; suenan las campanas en la Piazza San Marco de Venecia; se encienden y apagan las luces de una mansión embrujada mientras se escucha: “Scooby-Doo, ¿dónde estás?”.

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¡Ole! En esta Plaza de Toros española, los roles están invertidos (DP/Viajes).

Entre las ciudades construidas a escala, en la entrada de Gulliver’s Gate se destacan las réplicas en 3D de varios íconos de Nueva York, como Times Square, Grand Central Terminal y hasta el flamante Oculus (estación de conexión de transporte y centro comercial de World Trade Center). Siempre hay que prestar atención: en el Puente de Brooklyn se esconde Spider-Man y, a pocos centímetros (o cuadras en el ¿mundo real?) acecha Batman desde un rascacielos.

En los más de 4.500 m2 que ocupa la plata baja del histórico edificio del New York Times, se suceden islas griegas, el Louvre y la Torre Eiffel, el Coliseo romano, Stonehenge, el Palacio de Buckingham y el Tower Bridge de Londres (también se levanta para que avancen los barcos por el Támesis), los acantilados de Dover, la Torre de Belén en Lisboa y las Petronas, La Meca, Jerusalén…

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En Londres, el Puente de la Torre se levanta, como el real (DP/Viajes).

 

Las ciudades y regiones de Europa, Asia, América Latina y Medio Oriente, transitadas por personas del presente y del pasado, están atravesadas por túneles, puentes y cursos de agua con barcos, autos, aviones y trenes en movimiento. Y las maravillas naturales tienen tanto relieve como las grandes creaciones de la Humanidad: la Presa Hoover y el Canal de Panamá (con el sistema de esclusas en funcionamiento), el Partenón y la Gran Muralla China. En Capadocia, Turquía, decenas de globos de colores flotan en el aire; y en la “Tierra de Santa Claus” vuela un trineo de renos con la aurora boreal de fondo.

En crecimiento constante

Con una inversión inicial de 40 millones de dólares, el mundo de Gulliver’s Gate cambiará constantemente y crecerá con nuevas áreas y escenas, empezando por una pista donde despegarán y aterrizarán aviones a escala.

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La pista donde los aviones despegarán y aterrizarán, en plena construcción (DP/Viajes).

Los visitantes (se espera que superen el millón por año) pueden crear versiones en miniatura de sí mismos: a través de un escáner de cuerpo entero e impresora 3D se convierten en “ciudadanos modelo” permanentes de Gulliver’s Gate. Y también, pueden conservar la propia y diminuta figura como el recuerdo material de un viaje imaginario a la isla de Lilliput.

MINIGUÍA

Cómo llegar. Hay un nuevo vuelo directo y diario de United a Nueva York. A la ida sale de Ezeiza a las 21 y llega a 6.10 al aeropuerto de Newark, y a la vuelta, sale las 21.50 y arriba a las 10.50. Operan con Boeing 767-400, con 39 asientos en clase Ejecutiva United Polaris, 70 reclinables en Economy Plus y 133 en clase Económica. Desde $ 10.500 (united.com/ual/es/ar).

Dónde alojarse. La habitación doble en Moxy Times Square, desde US$ 149 (más impuestos).

Cuánto cuesta. La entrada sale US$ 36; los chicos de 3 a 12 años, US$ 27.

Dónde informarse

gulliversgate.com

nycgo.com

Fuente: www.clarin.com