Historia y talento reflejan vitromurales de Zacatlán

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Historia y talento reflejan vitromurales de Zacatlán
Los vitromurales del municipio se han convertido en uno de los principales atractivos turísticos.

Por Karla Sánchez

Manzanas y relojes han sido por décadas el distintivo de Zacatlán, demarcación ubicada en la Sierra Nororiental, a dos horas y media de la ciudad de Puebla. Sin embargo, desde hace 5 años, por iniciativa de Mary Carmen Olvera Trejo y gracias al apoyo de benefactores y artistas que han aportado tiempo y talento, los vitromurales del municipio se han convertido también en uno de los principales atractivos turísticos.

Fue en 2014 cuando se lanzó una convocatoria para reunir a los artistas que quisieran colaborar en la recuperación de espacios como el Paseo de la Barranca de los Jilgueros y los Muros del Panteón municipal. Entonces, junto con otros voluntarios, Zeferina Cruz Pérez levantó la mano.

Según refiere a Oro Noticias, esta artista manifestó su voluntad de participar y, dado que sus pinturas de manzanas y paisajes zacatecos eran conocidas, le resultó fácil integrarse al trabajo.

Así, nacieron dos colecciones de murales: Vivir en el Universo Náhuatl y la Vida Eterna. Sin embargo, no pasaría mucho tiempo hasta que Dick Davis, uno de los principales patrocinadores del proyecto, notara cierto abandono en el Callejón del Hueso, foco rojo en materia de seguridad y que, debido al deterioro y el vandalismo plasmado en sus paredes, se había transformado en una zona temida y abandonada por los vecinos.

Surgió entonces Zacatlán de mis recuerdos, un conjunto de 19 murales elaborados en dicho espacio por 16 artistas y 39 colaboradores, utilizando la misma técnica que los anteriores proyectos.

Manuel Aldana, Wicho Olvera, Raúl Sánchez, Silvia González, Gloria Sánchez, Lorena Sánchez, Juve Cruz, Teresita Pérez, Mary Barrios, Carlos Hernández, Paco Salas, Leo Castillo, Leo Cruz, Paco Posadas, Zefe Cruz, Berna Villordo, Esteban Olvera, Leonel González, Anahí Chávez, Enrique Contreras, Miguel y Giovany Díaz son solo algunos de los involucrados en esta labor que plasmó en gran formato fotografías antiguas de Zacatlán y su gente.

Largas jornadas bajo el sol, la lluvia o el viento fueron el día a día de los que se integraron perfectamente con los voluntarios, turistas y sobre todo, con los vecinos de la zona, quienes los acogieron y les brindaron todas las atenciones posibles.

Pero el proyecto no termina aquí, pues el equipo planea a mediano plazo intervenir también las bancas del zócalo con murales representativos de las leyendas locales y otro callejón cuya intervención se denominará México de mis amores, pues en sus paredes quedarán plasmados los trajes típicos de nuestro país.

De esta manera, hoy la imagen de Zacatlán es distinta y el Callejón del Hueso, junto con el Paseo de la Barranca y el Panteón municipal, se han convertido en un punto que demuestra que el arte público puede transformar los barrios y los pueblos.

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