Hoy empieza la parte definitiva de las campañas a gobernador.

Candidatos a la gubernatura de Puebla

De este día al próximo 29 de mayo no habrá tregua, ni descanso que valga.

Es la nueva batalla por Puebla.

En ese contexto es importante que los candidatos actúen con seriedad y los políticos también, para no manchar ni deslegitimar un proceso que debe ser impecable, porque es lo que exigimos y merecemos los poblanos.

En Morena la confrontación es fratricida, esta semana, quizá mañana martes el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación dé por concluido el tema Alejandro Armenta al rechazar su última impugnación.

Luis Miguel Barbosa está firme como candidato y de su trabajo depende mantener la ventaja que hasta hoy le dan las encuestas.

El senador Armenta debe actuar como un profesional de la política y no como un “porro”, que si no gana por la buena arrebata. Su tono y amenazas afectan a su partido y le dan armas a la oposición que puede seguir sentada viendo el show de quien presume militancia y lealtad, las que hasta ahora no ha enseñado.

El candidato común Enrique Cárdenas, que juega con los colores del PAN-PRD-MC va por la militancia de estos organismos que aún no se han mostrado convencidas en sumarse a su causa. El ex rector de la Universidad de las Américas obtuvo notoriedad como un crítico serio del morenovallismo y hoy esa bandera no la puede lucir.

Si sus asesores insisten en que enfoque sus baterías contra el gobierno interino, como lo intento la semana pasada, sólo conseguirá meterse en problemas legales al concluir la contienda porque tendrá que probar en fiscalías y tribunales sus dichos. Hombre inteligente tiene propuestas e intenciones de gobernar, esas son sus armas, no la injuria y la diatriba.

Alberto Jiménez Merino sería un gran candidato en otros tiempos, hoy tiene encima la lápida de un ex gobernador que fue su jefe y sobre el cual hay orden de aprehensión. Apelará a la fidelidad de su estructura y a su conocimiento del campo y de quienes lo habitan, aun así será difícil que remonte esa pendiente.

Las elecciones continuarán con sus actos, declaraciones y los debates que se organicen, solo uno será oficial y organizado por la autoridad electoral.

Habrá entre los equipos tentaciones por las campañas negras y eso es para lo que se contratan, lo interesante es que los ciudadanos están más interesados en otros temas que en la elección de gobernador por lo que esos mensajes no consiguen su objetivo.

La posibilidad de un proceso limpio sigue ahí como un reto de los partidos y sus operadores, esperemos que estén a la altura de los tiempos, quien no lo haga así lo pagará con votos en contra en las urnas el 2 de junio.