Infeliz empleador ofrece $15 mil por dedos mutilados

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Por Patricia Estrada

El 2 de junio del 2020 parecía un día más de trabajo hasta que los rodillos de una máquina textil atraparon la mano derecha de Arturo y perdió 4 dedos. En un grito de dolor fue llevado a la Cruz Roja dos horas después del terrible accidente.

En un acto de confianza e indignación por la forma inhumana en que fue tratado por el dueño de la empresa y sus abogados, Arturo me compartió que le ofrecieron 15 mil pesos de indemnización a pesar de que el día del suceso, su patrón le pidió que mintiera sobre el accidente de trabajo.

El hombre de 53 años de edad trabajaba en el tercer turno de una empresa ubicada en el Antiguo Camino a la Resurrección que ni siquiera tiene razón social ni logotipo. Su necesidad económica lo obligó aceptar la contratación de palabra sin seguro social durante tres meses, hasta que a las 4 de la mañana de ese 2 de junio, cambió su vida para siempre.

“Nadie me llevó al hospital. El dueño me dijo que sentía lo que había pasado y que no me preocupara, que a pesar de todo seguiría con mi trabajo pero fue una mentira porque al día siguiente me despidieron”, recordó.

A la Cruz Roja ingresó a las 6 de la mañana y fue operado hasta la 1 de la tarde; los médicos preguntaron sobre el accidente y él contó la verdad; al intentar destrabar una de las 7 máquinas de la producción de fieltro, los rodillos jalaron su mano. Lloró como nunca en su vida, la dolencia era mortal y aun así recibió su alta médica al día siguiente.

Ese mismo día, el dueño lo citó en la empresa pero él pidió más tiempo para intentar calmarse, sin embargo al empresario urgía deshacerse de esa carga laboral. Cuando intentó asimilar lo que había sucedido vino el siguiente golpe: Estaba despedido y le ofrecían menos de 4 mil pesos por cada dedo perdido.

(Solo como referencia, en una aseguradora privada, la indemnización por la amputación de cuatro dedos -que no sea el pulgar- equivale al pago de 20% de la cantidad contratada en el seguro).

“Vieron mi hambre por ir a negociar” me comentó. La demanda laboral está parada y 4 meses después, Arturo no tiene garantías de ganar el juicio. El daño físico y emocional mantiene a este padre de familia en un estado de desesperación.

Urge que la Secretaría del Trabajo y Previsión Social evite que se consuma una injusticia laboral. Empresas tan chuecas con sus trabajadores no pueden seguir funcionando en la impunidad.