La acción de la justicia en Tlaxcala | Alcaldes y Gobernadores

29

Por Gustavo Rentería

Comunicar es gobernar y gobernar es comunicar. En otras palabras, gobierno que no comunica, no gobierna.

Las frases no son mías, sino de múltiples autores especializados en política, democracia, y campañas electorales; y las recuerdo en este espacio, después de la interesante grabación del programa Libertad, Periodismo por un México Nuevo, que saldrá al aire el próximo sábado 25 de julio, a través de la Agencia Mexiquense de Noticias (AMX) en el canal 34.2 (sistema abierto digital), donde pronosticaremos la posible conformación de la nueva Cámara de Diputados en San Lázaro, y presentaremos una fotografía del momento, de las 15 gubernaturas en juego de este 2021.

Ahí coincidimos Vicente Licona de Indemerc, Carlos Campos de Massive Caller y este reportero en que varios gobernadores serán reprobados en las urnas, y tendrán que entregarle el poder a la oposición, porque nunca lograron avisarle a sus gobernados qué hicieron durante todos los días de su mandato. Claro, también por su poco contacto con los ciudadanos, cero empatía y oscura manera de actuar. Fantasmas de las casas de gobierno, que dan la impresión de haber ganado solamente para hacer negocios, grillar para su futuro, y enriquecer a sus amigos y familiares.

El ejemplo perfecto de “avestruz político” y personaje que será castigado durante la elección intermedia es el gobernador saliente de Tlaxcala, Marco Mena. El priísta fue Secretario de Turismo y diputado local; y aunque se preparó en el gran Colegio de México y es maestro por la reconocida Universidad de Chicago, todo indica que nunca aplicó un solo conocimiento para beneficio de los tlaxcaltecas más desprotegidos.

Si hoy fueran las elecciones, el PRI sería derrotado estrepitosamente en Tlaxcala y de primera fuerza se colocaría en tercera, con únicamente 8 por ciento de los votos. Acción Nacional obtendría el 15 por ciento de los votos, y Morena ganaría con casi el 35 por ciento de los sufragios.

Estas mediciones no son culpa de los suspirantes tricolores, Floretino Dominguez, Anabel, Ávalos, Manuel Camacho Heredia o Ricardo García Portilla; ni por la alta popularidad de los líderes de izquierda Lorena Cuéllar, Ana Lilia Rivera o Joel Molina, sino son el resultado del gobierno mediocre de Mena.

La obligación de todo periodista es siempre confrontar los resultados, y presentar las dos caras de la moneda, para que así, lectores, televidentes, radioescuchas o cibernautas puedan evaluar, sopesar y tomar decisiones. Y así lo venimos intentando desde el 22 de julio de 2016, cuando hicimos contacto con el gobernador Mena. Eran las 18:32 de la tarde, de ese viernes. Nos respondió el primer mandatario de Tlaxcala el miércoles 27 de julio, con esta frase: “Estimado Gustavo, con todo gusto acepto la entrevista. Saludos con aprecio y le pediré a Carlos Villanueva que nos coordine al respecto. Un abrazo y te lo agradezco mucho.”

Minutos después le escribí que muchas gracias y que le deseaba mucha suerte en su nueva y muy sensible encomienda. Nunca llegó la llamada o comunicación del tal señor Villanueva. En radio y televisión nacionales había comentado del maltrato del flamante gobernador a los medios, de sus posibles actos de corrupción y su modo opaco de gobernar.

El 7 de agosto de 2016 le escribí al gobernador Mena: lamento informarle que nunca me buscó Carlos Villanueva, le recuerdo respetuosamente mi petición de entrevista. El mandatario el mismo día me respondió: “Veo el tema. Nuevamente mi agradecimiento y nos vemos pronto. Un abrazo.” Ya para aquellos momentos había denunciado el maltrato a la reportera del Reforma, Ana Laura Vázquez y abrimos signos de interrogación sobre una serie de licitaciones de obra pública ganadas sospechosamente por empresas y personas muy cercanas a Mena.

El 13 de septiembre le volví a buscar; así también el 10 de octubre, y 3 de noviembre también del 2016. Me respondió el gobernador “Estimado Gustavo una disculpa, ya hablé con Carlos, espero aceptes vernos pronto. Mil Gracias.”

Obviamente evadió el encuentro, no se atrevió a aparecer frente a las cámaras, los micrófonos y ser interrogado por el autor de esta columna. Le teme a la prensa libre, solo interactúa con los que le preguntan a modo. Su actuar escurridizo ya es ampliamente conocido.

Eso sí, cuando pierda las elecciones el próximo año no podrá evadir la acción de la justicia.

*Periodista, editor y radiodifusor
@GustavoRenteria
www.GustavoRenteria.mx