La primavera del Canciller

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El 19 de enero del corriente, durante la edición impresa de Diario ContraRéplica Puebla apareció mi columna titulada: “Esto es la sucesión presidencial y las reglas cambian”. En aquella sección compartía con usted la siguiente proyección:

«El lamentable “incidente” ocurrido entre las estaciones Potrero y La Raza del Metro de la Ciudad de México marcó el arranque de la contracción en las intenciones del voto del proyecto político de Claudia Sheinbaum. ¿Podría revertirse esa tendencia? Quizá, siempre y cuando su manejo mediático mude de la patética contraofensiva del sabotaje ficcional a la responsabilidad presupuestal y a la sensatez moral»

Desafortunadamente Sheinbaum se aferró a la posverdad, a las aspas saboteadoras de una lavadora neoliberal y conservadora, y hasta a la militarización del Metro Tlatelolco; en su conjunto la ilustre Jefa de Gobierno nos regaló el mejor ejemplo de la peor estrategia de contención mediática en la historia de las campañas presidenciales en México.

A sólo dos meses de distancia nuestra proyección fue puntual y reveladora. Hoy Marcelo Ebrard se corona a la cabeza de las encuestas rumbo a la sucesión presidencial de 2024. De acuerdo con los datos de Consulta Mitofsky, de finales de febrero pasado, el 71.5 por ciento reconoce las aspiraciones del “carnal Marcelo” mientras que el 43.3 por ciento considera que “conoce mucho –la realidad– del país”. En comparación se trata de 11 puntos por arriba de la señora Sheinbaum.

¿Qué tan competitivo se ha vuelto el otrora mejor pupilo del Camacho Solís? Ante la pregunta expresa de Mitofsky: “Si el día de hoy fuera la elección para Presidente de México, ¿por cuál de ellos votaría…?” En un escenario donde la candidata de Morena, PT y Verde Ecologista #EsClaudia, la cifra se dispara hasta un 42.5 por ciento de las preferencias electorales; no obstante si ese sitio lo ocupa el canciller Marcelo, la votación lograría el 41.2 por ciento, sólo 1.3 por ciento por debajo de la doctora Sheinbaum.

Desde luego existen eventos que los ejercicios estadísticos son incapaces de registrar: los pactos políticos, entre ellos. Contra viento y marea Ebrard irá en la boleta con el PVEM, la fracción más pragmática que haya nacido de las fauces del sistema de partidos en México; en consecuencia, si extirpamos al tucán –embustero y miserable– de la coalición de la doctora Sheinbaum, el canciller colmeca aventajaría –junto con Morena y el PT– a la Jefa de Gobierno entre 4 y 5 puntos porcentuales en las preferencias reales rumbo al 2024. No por nada las cifras de Publimetro le conceden 5.8 puntos de ventaja sobre la segunda “corcholata” de la 4T más cercana a Palacio Nacional y que, evidentemente, despacha en el edificio de enfrente.

¿O usted por qué cree que existen cientos, quizá miles de bardas en el país con la leyenda #AhoraesAdán? Se trata de cuadros, hace no mucho “claudistas hasta las cachas” que se pasaron, por los buenos oficios del Metro de la CDMX, a una coalición morenista con posibilidades reales de crecimiento exponencial. Que disfrute el canciller su primavera, mientras le dure.

Por Enrique Huerta