¿Lealtad a varias parejas? así es el poliamor

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Le planteó a su novio la posibilidad de tener una relación poliamorosa.

Por Karla Sánchez Castañeda

Laura tenía 21 años cuando conoció el concepto de poliamor y, si bien le pareció interesante la posibilidad de que varias personas se relacionan afectiva y sexualmente de forma simultánea, consideró que eso no era para ella. Cumplidos los 27 cambió de opinión y su noviazgo de casi 6 años se transformó de una relación monógama a una más abierta.

“Cortábamos y regresábamos -narra a Oro Noticias-, hubo infidelidades y fueron éstas las que nos hicieron preguntarnos por qué ser fieles si no estamos cómodos sólo estando con el otro, ¿pero nos queremos mucho?”

Le planteó a su novio la posibilidad de tener una relación poliamorosa. Él no accedió sino hasta que se topó con otra joven y fue entonces que decidió abrirse a probar y tener dos parejas.

UNA CUESTIÓN DE ACUERDOS

Para Laura no fue tan sencillo pues, durante el año que se dio esta dinámica, los celos de él no le permitieron vivir plenamente su parte de la relación, dando cuenta de lo complicada que puede resultar la convivencia cuando hay posesión de por medio.

Y es que el encanto de las relaciones poliamorosas, refiere, está en los acuerdos a los que se atienden los involucrados y que pueden ser tan distintos como personas inmersas en la relación. Por ello, conceptos como fidelidad o infidelidad quedan de lado, para dar pie a la lealtad o deslealtad hacia los acuerdos y a la responsabilidad afectiva para con los otros, pues embarcarse en un poliamor es demandante, dado que amerita esfuerzo y muchos cuidados para varias personas.

“MI FAMILIA NO LO SABÍA”

Y si de retos hablamos, también está la percepción de una sociedad morbosa; motivo por el cual, las personas necesitan un ambiente seguro.

“En mi círculo de amistades no es un tema tabú, entonces me sentía muy acogida, sin embargo, no era algo que pregona a diestra y siniestra; mi familia no lo sabía”, nos explica al tiempo que describe el temor de una sociedad que estereotipa a los demás por su forma de relacionarse.

Entrar pues al terreno de las relaciones no monógamas es adentrarnos a un universo de posibilidades tan variadas como personas, gustos y preferencias hay en el mundo, pero parte de la belleza, nos dice Laura, es saber que hoy puedes estar en una relación poliamorosa o mañana quizá en una trieja -forma en que se denomina al grupo de tres personas que tienen entre sí una relación afectiva y sexual- pero hay sorpresas y el cambio es constante, pues como refiere, “aquí nada está tallado en piedra”.

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