Lingotes de Oro | Debate

Un debate de acusaciones más que de propuestas fue el que nos ofrecieron ayer los candidatos a la gubernatura de Puebla, en el ejercicio organizado por el Instituto Nacional Electoral y donde destacaron por su preparación y ecuanimidad las conductoras.

Ayer quedó claro que el panista Enrique Cárdenas no es poblano.

Su tono pendenciero, retador y acusador contra su contrincante Barbosa, incluso al acusarlo de incapaz para gobernar por estar lisiado y no contar con una pierna, dista de la urbanidad que prevalece en las relaciones sociales de los poblanos.

Norteño al fin, nació en Coahuila, uso la mayor parte del tiempo que tuvo para acusar y señalar a Barbosa, pero evitó hablar de las acusaciones que pesan en su contra por malversación de recursos de fundaciones a su paso por el Instituto Manuel Espinoza Yglesias.

Barbosa se defendió y llamó incluso “fifí” a Cárdenas, que en más de una ocasión perdió los estribos y sudaba,

El candidato de Morena aprovecho para presentar parte de su proyecto de gobierno pero perdió minutos valiosos para no dejarse agredir por Cárdenas, quien calificó a la actual como una elección de dos.

El priista Alberto Jiménez Merino pasó con más pena que gloria la prueba del debate. Si bien conoce de temas y el estado de Puebla, está muy lejos de ser un contrincante capaz de atraer los cientos de miles de votos que necesita para alcanzar una buena votación.

Cárdenas quiso presumir su candidatura ciudadana, pero tuvo que recurrir a la postulación del PAN, PRD y Movimiento Ciudadano para participar.

Él quien ayer mismo en el debate calificó a los políticos como un mal y prometió acercar a los ciudadanos al poder. El panista se subió al ring y un hombre inteligente y de ideas tenía mucho más que proponer que lo que le escuchamos ayer.

Miguel Barbosa ganó el debate, sus contrincantes con su actitud y la medianía mostrada le dejaron el espacio para que mostrara que es un hombre de Estado dispuesto y capaz de gobernar Puebla.