Los cines y la nueva normalidad

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Por Javier Garzón

Silencio como si acabaran de abrir sus puertas, el bullicio de un lobby lleno no existe, ahora se puede escuchar el programa de radio como si ya estuvieras dentro de la sala. La espera para comprar tickets alcanza los 15 minutos, en una fila de no más de 20 personas, los cajeros algo renuentes al pago en efectivo aceptan los primeros pagos después de 7 meses cerrados.

La sala 6 de Cinépolis del Boulevard 5 de mayo proyecta la película Nuevo Orden y sólo 4 personas en ella a 5 minutos de iniciar, al finalizar eran 3 parejas distribuidas en la sala que habitualmente puede albergar 186 personas.

Cubrebocas, careta y guantes ahora forman parte de tradicional uniforme azul, de al menos 12 personas, trabajadores de Cinépolis que van limpiando asientos del lobby, asientos amarillos metálicos marcados, uno si y otro clausurado con una etiqueta que lo indica, pero las personas que esperan a quien compra los tickets no respetan los señalamientos de los asientos.

Las escaleras para entrar al complejo retornan a la vida sirviendo de asientos para quienes esperan a su acompañante para entrar al cine, una puerta es para ingresar y la otra es para salir, para entrar toman la temperatura y tienen su dispensador de alcohol gel.

Antes de entrar te indican que ahora la venta de boletos es directa en las cajas de dulcería, ahí las cintas que daban orden a la fila, ahora está marcada en el piso, las personas parece que saben el procedimiento, todos los asistentes iban en pareja, uno se forma a comprar el boleto y el otro pasea por el lobby o se sienta en alguno de los lugares disponibles.

Ahora el personal se distribuye, 5 personas en cajas y sólo dos abiertas, uno atiende y el otro ayuda y la persona restante supervisa, todo parece normal hasta que pides tu refresco, las máquinas expendedoras están apagadas, ahora abren una botella de refresco de dos litros para servir directo al vaso, como si estuvieras en la reunión con amigos repartiendo la bebida.

Los trabajadores no paran, una persona resguarda la entrada a las salas, antes de la pandemia cortaba tikets, ahora solo los revisa sin tocarlos para indicar la sala y pedirte que tomes alcohol gel, dispensador improvisados para activarlos con el pie sin mucho éxito, que apenas proporciona unos mililitros antes de entrar a la sala.

Otro trabajador revisa los baños, una persona más en la entrada y el resto corre de un lado a otro con mechudo en mano o franela y atomizado, bien recuerdan a los personajes de emergencia desinfectando en la película de Monsters Inc.

Hay mamparas en las cajas para comprar tus boletos y alimentos que protegen de la expulsión de saliva, algunas personas las usan y otros prefieren esquivarlas para comunicarse con la persona que los atiende.

No todos quieren la experiencia en el cine, hubo quien solo vino a comprar sus palomitas que se mantienen en costo, las grandes de caja cerrada poco más de 60 pesos, hay quien las pide tradicionales con mantequilla o combinadas con ingredientes como Doritos, no faltó quien pidiera unos nachos con queso.

Los espacios con contenedores para salsa, catsup, mostaza y todo lo necesario para preparar tus nachos o hot dogs no existen ahora sólo permanecen los dispensadores de servilletas de papel, te entregan en cajas lo necesario en pequeños paquetes de plástico semiduro, sólo si lo solicitas.

La entrada desde el estacionamiento esta cerrada, la mitad del complejo esta bloqueado y el interior de la sala 6 resalta con cintas negro con amarillo bloqueando el acceso a las filas de butacas, y las pocas disponibles usan la marca tablero de ajedrez, dos si se pueden usar y dos más están bloqueados con las mismas cintas y un cartel que dice “Por tu seguridad, esta butaca está bloqueada”.

Los clientes llegan a la expectativa, todos usan cubrebocas, al menos 5 son de tela, todos lo portan correctamente, pero se lo quitan las parejas para darse palomitas el uno al otro en la boca, todos llegan observando el lugar como si fuera un lugar desconocido.

El piso tiene marcas para acceder al baño, un carril es para ingresar y el otro para salir, dentro un cubículo está disponible y el otro cerrado, lo mismo ocurre en el lavado de manos, las toallas de papel están disponibles en dos dispensadores y un enorme bote de basura.

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