Los pobres de los pobres: los niños que viven en la calle de la caridad

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Por Sara Solís

La presencia de más familias en calles y camellones de la ciudad de Puebla nos coloca frente a una realidad innegable; somos el segundo municipio del país con más personas en pobreza, de acuerdo con el análisis “Medición de la Pobreza de 2008 a 2018” del Coneval.

Casi 700 mil personas padecen una o más carencias en la ciudad de Puebla (después de Ecatepec, Estado de México); una situación que coloca en mayor vulnerabilidad a los niños y niñas que no tienen un techo para dormir ni la oportunidad de acudir a la escuela.

Un ejemplo es Toño, un menor de 11 años de edad originario de Chiapas que a pesar de su condición económica no renuncia al sueño de ser futbolista aunque actualmente tenga que pedir limosna en Blvd. 5 de Mayo.

Como Toño más de 20 millones de niñas, niños y adolescentes que viven en hogares pobres tienen altas probabilidades enfrentar consecuencias negativas irreversibles en México.

La coordinadora de la Licenciatura en Economía y Finanzas de la Universidad Iberoamericana, Mar Estrada Jiménez, mencionó que la gente pobre abandona sus comunidades rurales con la expectativa de vivir mejor en la ciudad pero al no conseguir un trabajo formal son obligados a pedir dinero en la vía pública.

También a la altura del Blvd. 5 de mayo se encuentra Miguel, un joven de 20 años de edad originario de San Cristóbal de las Casas, Chiapas; quien junto a su esposa, su hijo de 11 meses, primos y tíos llegaron hace un mes a la ciudad de Puebla.

Actualmente él y su familia viven en unas bodegas del mercado Hidalgo y cuando tienen algo de dinero duermen en cuartos rentados.

En entrevista para Oro Noticias dijo que con 150 pesos que recaudan al día logran comer todos y siempre apelan a la caridad de la gente para vestir mejor.

De acuerdo con datos del DIF municipal, 2 de cada 10 personas en situación de calle aceptan el apoyo del dormitorio municipal donde la gente obtiene ropa limpia, agua caliente, una cama y alimentos durante su estancia temporal.

La presidenta del organismo, Mayte Rivera reconoció que ha incrementado el número de personas que duermen en la calle y sobreviven gracias al apoyo de terceros, lo cual representa una condición peligrosa para los menores de edad.

Dijo que las personas que aceptan pernoctar en el dormitorio municipal reciben atención médica y el DIF da seguimiento a los casos de niños y niñas que acompañan a sus padres en esta tarea económica.

A pesar de la protección jurídica e institucional a mujeres y niños, el rostro de la pobreza en el mundo es cada día mayor, sin ninguna garantía de superarla a corto plazo.

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