México misógino, violadores que ríen de sus víctimas

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Por Patricia Estrada

Este domingo amanecí con una noticia que me alegró el corazón. Una mujer a quien admiro por su tenacidad, víctima de violencia sexual dos veces, me compartió que ya encontró trabajo en la ciudad de Puebla y seguirá con sus terapias de rehabilitación en su ojo y oído, severamente dañados en el segundo ataque dentro de su casa.

“Las cosas van mucho mejor, todo está fluyendo bien”, me dijo esta joven de apenas 30 años de edad, madre de un hija pequeña que vivió el trauma de ver a su madre siendo abusada sexualmente por un maldito que consumó su venganza, cuando ella denunció la primera violación y uno de los agresores fue a prisión.

A la distancia de ese hecho tan deleznable que llena de rabia, recuperó su autoestima con apoyo de familia y amistades; se levantó de la denostación de un ministerio público que vulneró sus derechos cuando presentó las denuncias formales en Huauchinango y demostró a los violadores que nada ni nadie detendría su vida ni sus sueños.

Cuando en el periódico leí su historia por primera vez, se me salieron las lágrimas. Me resultó inconcebible que una mujer pudiera soportar tanto dolor, coraje e impotencia; físicamente no pudo defenderse de ambas violaciones y tampoco del maltrato institucional.

Me puse en contacto con ella, con su autorización hablé de su caso en el debate entre los candidatos al gobierno de Puebla en 2018, porque me pidió decirles que la violencia de género, está más allá de “buenas intenciones”, está arraigada en la sociedad, en dependencias de gobierno que criminalizan a las mujeres y sentencias ridículas. No se combate con alertas de género sino con leyes eficaces que castigue a los violadores en vez de humillar a las víctimas.

La semana pasada fue noticia que Israel Rosas Vázquez, acusado de abuso sexual en contra de una odontóloga en Loma Bella ocurrido en 2017 fue sentenciado a 6 años y 4 meses de prisión, además del pago de multa y la reparación del daño a favor de la víctima.

Desde la Fiscalía General del Estado me explicaron que esta sentencia se logró en audiencia de procedimiento abreviado; una opción del sistema de justicia actual para agilizar un caso penal procurando una sentencia pronta y priorizar a la víctima.

Y es cuando debemos preguntarnos ¿Por qué en México no hay justicia real para las víctimas de violación? ¿Por qué el engrane jurídico juega a favor de los violadores? A lo mejor me equivoco pero tengo la impresión de que la justicia para las mujeres en un país altamente misógino, es una mierda.