Ni héroes ni villanos, historias del Covid-19

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Por Patricia Estrada

Muchas historias se escriben en torno al Covid-19; algunas de esperanza y otras con desenlaces muy dolorosos para las familias de los enfermos. Jamás imaginamos lo que depararía este 2020 para el mundo, en especial para nuestro país donde los casos siguen en aumento porque mucha gente ha relajado las medidas sanitarias, otros han desestimado el uso del cubrebocas y los gobiernos enredándose cada vez más en sus cifras y en las decisiones que afectan a todos.

Hoy les comparto dos historias que llenan de frustración a sus familias. Don Arturo Sánchez Flores, de 80 años de edad podría morir en su casa de un momento a otro. Su yerno, Hugo Estrada me platicó que el día 30 de julio fue dado de alta del Hospital de Traumatología del gobierno del estado a pesar de su gravedad.

Actualmente vive con su esposa, su hija y 2 nietas (todas dieron semanas atrás positivo a Covid-19) sin embargo está aislado en una de las habitaciones de la casa con auxiliar de oxígeno, no puede comer debido a las laceraciones en su boca y apenas acepta agua y papillas.

Don Arturo fue internado en estado grave el lunes 27 de julio, pero tres días después recibió su alta médica, recomendación de aislamiento, tratamiento ambulatorio y no le prescribieron consulta subsecuente.

A pesar del contacto con la Secretaría de Salud, la familia decidió que sus últimos días sean en casa debido a los riesgos mayores que implica su traslado al Hospital de Cholula. Sus seres queridos no solo están preocupados sino enfadados por la mala atención médica que recibió en el Hospital de Traumatología.

En el lado opuesto, está la historia de una enfermera de 38 años de edad infectada por Covid-19. Con más de diez años trabajando en el IMSS La Margarita y no pudo escapar al contagio masivo. Su esposo me compartió que a pesar del dolor en las articulaciones, la institución se niega a extenderle los 21 días de incapacidad laboral (por nuevo reglamento), obligándola a presentarse a pesar de los riesgos que representa a su salud y la de terceros.

Todos sabemos que el Covid-19 llegó para quedarse. México entró al mes de agosto con un nuevo máximo de contagios. En las últimas 24 horas se reportaron 9 mil 556 casos, un promedio de 398 por hora, 6.6 por minuto o uno por cada diez segundos (dato del periódico Excélsior).

No creo que haya héroes ni villanos pero es entendible el sufrimiento de las familias, sea personal médico o pacientes, son vidas que consume el Covid-19 de una forma rápida y en solitario; hoy más que nunca pensemos en la fragilidad humana sin soberbia ni derrotismo.