Nos siguen faltando 43, nos sigue faltando la vida

Nos siguen faltando 43, nos sigue faltando la vida

A tres años de la desaparición de los estudiantes de Ayotzinapa, la memoria sigue siendo un recurso que aviva el fuego del clamor por la justicia, por la vida.

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A tres años de la desaparición de los estudiantes de Ayotzinapa, la memoria sigue siendo un recurso que aviva el fuego del clamor por la justicia, por la vida. Y es que jamás podrá pasarse por alto que fue el Estado quien, en sus plenas facultades violentas, desvaneció la existencia pulsante de 43 seres humanos¿Por qué de éstos y no de aquellos? ¿Por qué se lloran sus muertes y no aquellas? ¿Por qué matan esos y no los otros?

Estas preguntas resurgen cuando se cruzan por nuestro mirar las injusticias ¿Hay acaso vidas más valiosas que otras? Pues, a pesar de que durante la búsqueda de los 43 desaparecidos se hallaron decenas de restos humanos, importó poco saber de quiénes eran aquellos restos, que se antojaban pertenecían a criminales del narcotráfico.

No obstante, este doble estándar abre la posibilidad a justificar en nombre de la legalidad, la muerte; siendo que huir de ésta ha sido la principal incitación para organizarnos políticamente y vivir en sociedades regidas por la ley. Es decir que nos encontramos frente a una incompatibilidad irreparable: matar para seguir viviendo.

no sólo han sido los estudiantes, son las mujeres, las personas migrantes, los opositores, las disidentes, los resistentes, deben morir para que la legalidad del sistema siga operando como lo ha hecho desde hace miles de lunas. El supuesto pluralismo tiene un límite, de rebasarlo, se topa con la muerte biológica y social dentro de los marcos estipulados por la norma.

Los estudiantes normalistas nos recuerdan, con sus vidas arrebatadas, que es fundamental retomar el proyecto que buscamos construir en conjunto. Pues el traslape de injusticias ha hecho que perdamos el rumbo de lo deseable, como seres humanos viviendo en conjunto. “Estudiantes”, “criminales”, “prostitutas”, “corruptos”, “pobres”, todas estas categorías contribuyen a la reproducción de las relaciones de poder. Es importante no olvidar, es importante mantener el fuego encendido que alumbre el camino para desandarlo; accionar y no reaccionar; pues al hacerlo lo antagónico formará parte de la definición de la propia esencia.

@AnaCecilia_PD

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