Nunca pierdas la calma

Nunca pierdas la calma

Mejorar tu vida va de la mano de como controlas tus sentimientos.

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¿Te has preguntado por qué la gente se enferma más frecuentemente? ¿Por qué hay más casos de personas jóvenes que mueren de paros cardíacos? O ¿por qué la mayoría de las personas se ha vuelto menos tolerante a los demás perdiendo la calma en segundos?

Hoy en día vivimos en un mundo de mucha información, de mucha competencia y de mucho estrés. Piensa tan sólo en lo siguiente. Imagina que tienes una cita muy importante que te ha llevado mucho tiempo conseguir y para la cual te has preparado durante varios días. Esta es tu oportunidad de obtener aquello que has soñado. Es muy temprano pero conforme avanza el reloj se te empieza a hacer tarde, primero no encuentras las llaves de tu auto y tardas 10 minutos en hallarlas.

Como ya es tarde, no te da tiempo de desayunar, empiezas a manejar un poco estresado, el tanque de combustible está casi vacío, pasas a cargar combustible y existe una fila de cuatro carros. Comienzas a calcular el tiempo, pero si se apura el carro de enfrente si llegas. Empiezas a sentir que transpiras. ¡Listo ya saliste de la gasolinera! ahora tomas la avenida principal y de repente te das cuenta que vas a vuelta de rueda, faltan 5 minutos para la reunión. El estrés sube y le gritas al conductor del coche de enfrente ¡quítate! (con una que otra grosería para que se escuche coloquial). Por fin sales de la avenida y llegas a la oficina sudando de estrés. Respiras tres veces y te sientas en la sala de juntas. Nadie ha llegado, dudas si era hoy, te estresas otra vez, revisas tu agenda y te das cuenta que eres el primero en llegar. De repente todo parece estar en orden, te empiezas a relajar, pero tu cuello y parte de tu espalda se mantienen rígidos como una piedra. ¡Sorpresa! tu estrés te ha causado una contractura que amerita tres días de descanso, tres inyecciones de vitamina B12, además de que por tu ritmo de vida tienes gastritis.

¿Te suena familiar?

¿Qué hubiera pasado si hubieras conservado la calma?

Seguramente tendríamos un final de esta historia muy diferente.

Lamentablemente se confunde mucho el mantener la calma con ser pasivo. Mantener la calma es tener control de nuestros sentimientos, de nuestros pensamientos, y por ende,  de nuestra vida. No se trata de ser indiferente ante los diferentes eventos de nuestra vida, claro que se vale emocionarnos, llorar, tener pasión por todo lo que hacemos, asustarnos, enojarnos, sudar la camiseta y celebrar las victorias. Se trata de sentir y pensar de forma positiva y consciente. Es decir, en un estado despierto de nuestra mente. Si somos capaces de estar aquí y ahora, reconocer nuestros pensamientos positivos y negativos, de conocer nuestros sentimientos y reconocerlos en el momento que se presentan; podremos, sin dudar, elegir el tipo de vida que queremos vivir. Elegir como reaccionar a cada una de las situaciones habituales por simples o complicadas que sean.

Mejorar tu vida va de la mano de como controlas tus sentimientos, de que tanto te conoces, de que tanto te amas.

Buda decía que somos lo que pensamos de nosotros.

Si nos detenemos en este punto y lo meditamos. -Eres como piensas, eres lo que sientes, somos lo que pensamos y sentimos, somos la interpretación de nuestro propio punto de vista.-

Entonces, puedo pensar y ser paciente, guardar calma y tolerar, puedo hacerme responsable de mis pensamientos y de mis sentimientos. Puedo estar en paz y en calma.

Si partimos de la primicia de que todo sentimiento comienza de un pensamiento, entonces ¿por qué no pensamos de forma positiva para nuestro bienestar? ¿Por qué nos maltratamos tanto con nuestros pensamientos?

En una entrevista que le hicieron al Dalai Lama, que vi hace tiempo, recomendaba un ejercicio muy práctico para relajarse, para oxigenar el cerebro. Y te lo comparto, pues me ha funcionado de maravilla.

Primero con tu pulgar de la mano derecha tapa tu fosa nasal izquierda, inhala profundamente. Ahora tapa tu fosa nasal derecha y exhala hasta quedarte sin aire. Repite el ejercicio tres veces concentrándote sólo en tu respiración. Logrado esto, ahora con tu mano izquierda tapa tu fosa nasal derecha al inhalar y exhala tapando tu fosa nasal izquierda. Recuerda inhalar y mantener el aire profundamente por unos segundos antes de exhalar. Repite el ejercicio de igual forma tres veces. Después de esto tu cerebro se encontrara oxigenado, tu mente en paz y tu estado de ánimo equilibrado.

Espero este simple ejercicio pero muy poderoso que nos regaló el Dalai Lama te sirva.

Recuerda, todo comienza por uno mismo, la clave para mejorar tu presente es cambiar el modo de como interpretas tu vida. Se feliz y libre aquí y ahora.

Soy Emerson Mejía López

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