Causa controversia ofrenda con mujer indígena en Polanco

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Día de Muertos Polanco
Causa controversia ofrenda con mujer indígena en Polanco

Hoy es Día de Muertos (¡por fin!) y entre festejos, ritos y disfraces, los mexicanos comparten percepciones sobre la muerte, pues es el denominador más definitivo que compartimos los mexicanos. Pero en la vida, y particularmente en cómo la rendimos tributo a nuestros difuntos, diferencias nos encuentran.

Éste fue el caso de una ofrenda colocada en el área de restaurantes de Plaza Miyana en Polanco.

Factores del enojo:

  • Es una mujer
  • Aparentemente es indígena
  • Se colocó en una plaza de una zona que se conoce por ser habitada y transitada, en su mayoría, por personas de nivel socioeconómico medio alto y alto.

¿Realmente hay un motivo para condenar el ornamento?

Al respecto, hubo personas en redes sociales que no consideraron una ofensa la disposición del esqueleto.

Por otro lado, partiendo de los puntos que causaron polémica en primer lugar, sería pertinente recordar que como mujer indígena, esta personaje hipotético pertenece a una minoría social en México.

Primero: De acuerdo con información proporcionada por la Secretaría de Cultura, 68 pueblos indígenas están asentados en al menos 20 (de las 32) demarcaciones federativas de la república. Suman alrededor de 11 millones de personas, lo que representa el 10% de la población total en México.

Si son tantos, ¿por qué no hablar de ellos?

De acuerdo con Amartya Sen, filósofo, economista bengalí y ganador del Premio Nobel de Economía de 1998, “la cultura es parte del conjunto de capacidades de las personas, que condicionan cómo las personas toman sus decisiones y se coordinan con otros actores sociales. No existe ninguna valoración sobre lo ‘malo’ o la ‘bondad’ de este proceso para el desarrollo económico y social: éste puede reproducir las inequidades y la discriminación, pero también puede dar lugar a una transformación positiva a través de la influencia de la cultura en las aspiraciones y la coordinación de la acción colectiva, así como en las formas en las que el poder y la capacidad de acción trabajan en la sociedad”.

El clasismo, basado además en el color de piel, es una realidad en México. El gobierno nos lo hace saber a través de comerciales que sólo refuerzan estereotipos discriminatorios.

En julio pasado, Huff Post entrevistó a Raymundo Campos, profesor del Centro de Estudios Económicos del Colegio de México, quien explicó que la discriminación es un fenómeno cultural de la sociedad mexicana, que se potencia gracias a la ausencia de políticas públicas que recorten las diferencias étnicas que históricamente existen en el país.

También, cifras del INEGI reflejaron que 66 de cada 100 mujeres han sido víctimas de violencia emocional, física, sexual, económica, patrimonial, y de discriminación laboral. Así que violencia, de cualquier tipo, contra la mujer es, de igual modo, un escenario tan desolador como indiscutible en nuestro país. Fenómeno que se potencia más en grupos vulnerables como las comunidades indígenas.

Así que volviendo a la reflexión de Sen, ¿por qué no impulsar esa transformación positiva a través de nuestra cultura? ¿Cómo? Pues a través de la representatividad.

Para el empoderamiento de cualquier minoría es primordial contar con una presencia y participación política, pues el ejercicio del poder por parte de las mayorías aniquila los derechos y el desarrollo integral de estos grupos.

El año pasado Buzzfeed descubrió que el porcentaje de representación de personas con tez morena fue igual o menor al 20% en las revistas de Estilo de Vida y Sociales en México, solo por mencionar un factor de discriminación.

¿En serio queremos dejar de ver a mujeres indigenas? ¿Quitar una figura decorativa va a ayudar en algo a impulsar sus derechos? El punto es no cerrar los ojos, pues ahí están. E igual que tú, quieren sentirse identificados, representados.

Fuente: Huffington Post