¡Olé Olé! Tú actitud lo cambia todo

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La actitud positiva es de quien la trabaja, es de quien decide sonreír, es de quien decide hacer un reacomodo de su vida.

¿Te ha ocurrido que caminando por la calle o en el trabajo te encuentras con alguien y dices “woooow” qué maravillosa persona? Y en otras ocasiones, por no decir las más, te encuentras a otras personas que se ven como si cargaran al mundo entero y dices ¿Qué le pasará?.

En las relaciones humanas todos transmitimos nuestros estados de ánimo, algunos le llaman vibrar, otros ser empático, etc. El caso es que todos comunicamos algo con nuestra postura, nuestra forma de caminar, de pararnos, de hablar, el tono de como saludamos y todo nos lleva a la comunicación.

¿Te has preguntado qué es lo que estás comunicando en este momento? Sin hablar y sólo con verte ¿Qué pensaría el hombre o la mujer de tu vida de ti si se atravesara en este mismo momento en tu camino? ¿Con qué actitud viajas por la vida?

En las relaciones interpersonales privadas y laborales lo que más cuenta es la actitud con la cual te muestras. Victor Küpper en sus pláticas y conferencias nos expone una fórmula maravillosa que nos explica la pregunta “¿Cuánto vales tú como persona?”

V = (C+H) x A

-En donde la C son todos los conocimientos (académicos y empíricos) que adquirimos en la vida.

-H son todas las habilidades natas y aprendidas.

-La A es la actitud con la cual vivimos día a día.

Küpper nos explica que es muy importante tener conocimientos y habilidades para enfrentarnos a los retos de la vida y que estos dos elementos suman. Sin embargo, la actitud multiplica.

Y es que es cierto, una persona que tiene conocimiento se admira y se le aprende. Una persona que tiene habilidades es muy útil. Pero una persona que tiene una maravillosa actitud se le ama.

En los retos de la vida el conocimiento y las habilidades son grandes herramientas que debemos de trabajar y conservar. Pero la actitud va a ser la diferencia entre triunfar y no triunfar, entre lograr y no hacerlo.

Imaginemos un escenario, hoy es uno de esos días estresantes, muchos pendientes que se acumularon en la oficina, junta por aquí y más tarde otra. Salimos agotados del trabajo y regresamos a casa en el caos del tránsito de la hora pico, en donde por poco nos vemos incluidos en un incidente de tránsito. Nos urge llegar a casa para descansar, hoy ha sido agotador. Al llegar a casa nuestro hijo o hija de cinco años corre a nosotros, nos abraza de un salto y nos pide que le leamos un cuento. Tú lo único que quieres es aventarte a la cama a dormir. ¿Qué harías? Lo único que puedo decirte querido lector, que es un héroe el que cansado, estresado y agotado cambia su actitud para abrazar a sus hijos, jugar con ellos o leerles un cuento. Tomarse ese tiempo es ¡woooow! ¡maravilloso!

Seamos esos héroes que traen una sonrisa, que son positivos y que llevan una excelente actitud por la vida. Problemas todos tenemos, para cada uno de nosotros lo que pasamos por la vida es importante. Pero la diferencia entre disfrutar o no disfrutar la vida es la actitud con la cual transitamos por ella. Seamos conscientes de nuestra actitud. Claro que se vale llorar, reír, enojarse, quejarse de vez en cuando, reconocer todos nuestros sentimientos, y después de esto hagamos una pausa para respirar y ubicarnos pues somos humanos. Sin embargo, es nuestra responsabilidad hacernos conscientes de nuestra actitud. Al principio no es fácil, se necesita practicar y practicar hasta obtener la mejor versión de nosotros.

La actitud positiva es de quien la trabaja, es de quien decide sonreír, es de quien decide hacer un reacomodo de su vida. Lo más difícil cuesta más trabajo, pero es muy reconfortante el resultado. Seamos de esas personas que se pasean en la calle y contagian su buena vibra. Que la gente cuando nos vea diga ¡Olé, Olé, qué maravillosa persona!

Te invito a vivir día a día con una maravillosa actitud que contagie Aquí y Ahora. Escríbeme: emerson_publicidad@yahoo.com.mx

Soy Emerson Mejía López​