“Pedí que no entrara a la casa”: madre de las niñas envenenadas

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Rosa Corona Hernández madre de las pequeñas presuntamente envenendas por su ex pareja relata a detalle los acontecimientos que tienen a sus hijas en el hospital.

Por Karla Sánchez

Este domingo, refiere Rosa Corona Hernández, ella y sus hijas Aimar, Wendy y Alexa Belén de 9, 6 y 3 años respectivamente, se levantaron tarde y escucharon el claxon de la motocicleta que anuncia la llegada del tortillero.

En ese momento le dio 10 pesos a su hija mayor para que bajara desde su casa, en una zona elevada de la comunidad de Benito Juárez, en Tetela de Ocampo, hasta la calle y comprara tortillas.

La niña tardó aproximadamente 10 minutos en volver con la noticia de que en el camino se topó con su padre Alberto, quien desde hace 3 años está separado de Rosa y que esa mañana entregó a su hija unos frascos de yogurt.

A decir de Rosa, los tres envases del lácteo lucían normales y las menores los bebieron pues, según explica, cuando Alberto -quien trabaja en Tulancingo- pasa a visitar a su madre, suele llevarles leche o galletas a las niñas, de modo que la oferta de este domingo le pareció de lo más común.

No obstante minutos después, percibió con alarma que su hija más pequeña no tenía buen aspecto: se desvaneció, salivaba y estaba sumamente pálida, por lo que decidió llevarla al médico.

Tres vecinos le brindaron apoyo para transportarse al Hospital de Tetela y al momento que las enfermeras le pidieron salir para brindar atención a la niña, se percató de que otro vecino traía en brazos a su hija mayor, pálida, inconsciente y expulsando espuma por la boca. Fue su yerno quien tomó a la menor para ingresarla al hospital y que también la revisaran. Eventualmente las tres hijas requirieron atención.

El diagnóstico fue de envenenamiento y las hijas de Rosa fueron transportadas al Hospital General de Zacatlán, donde le indicaron que, por la gravedad de su caso, Alexa, la más pequeña, sería trasladada a Puebla. Gracias a una llamada de su patrón, refiere, encontraron cupo en el Hospital del Niño Poblano a donde llegaron cerca de la media noche. Cabe destacar que el ingreso de la menor fue complicado, pues no cuenta con acta de nacimiento.

Tras una revisión, la doctora encargada le informó que Alexa presentaba intoxicación con químicos propios de uso en invernaderos y si bien Rosa labora en un uno, ha señalado que sus funciones se limitan a sembrar, deshojar y cosechar, por lo que descarta que su ropa haya podido quedar impregnada de fumigante que resultara nociva para las niñas, además de que llevaba dos semanas trabajando fuera del invernadero.

Al mediodía de este martes, el estado de Alexa, en terapia intensiva, se reportaba grave. A lo largo de la jornada, en medio de las horas de visita, Rosa estuvo recibiendo apoyo de personas y organizaciones que llevaron hasta el Hospital del Niño Poblano ropa, comida, medicamentos y algo de dinero con el fin de apoyarla y del mismo modo asociaciones declararon estar trabajando para conseguir que la mujer pudiera hospedarse en el Albergue Ronald McDonald durante los días de estancia en Puebla.

Mientras, el pronóstico de sus otras dos hijas es más alentador: fueron dadas de alta y trasladadas de Zacatlán a Tetela, donde permanecen bajo el cuidado de su tía materna.

Por otro lado, Rosa refiere desconocer la situación de su expareja, quien desde la separación ve a las niñas de manera esporádica, pues un juez de control dictaminó –a petición de ella- que Alberto no tenía autorización de ingresar al domicilio en el que vive con las menores.

Por lo pronto, existe una predenuncia en Tetela de Ocampo por el presunto envenenamiento y se busca que la Fiscalía General del Estado dé puntual seguimiento al caso.

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