¿Por qué matar a Cecilia?

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El artero asesinato de la activista Cecilia Monzón conmocionó a los poblanos que gozaban de su amistad y compartieron su lucha por la defensa de los derechos de las mujeres, exhibiendo los yerros de las instituciones públicas que han dejado en la indefensión a las víctimas de la violencia de género.

Las redes sociales se volcaron en condenar el homicidio y cuestionaron: ¿Quién ordenó matarla y por qué razón? El gobernador Miguel Barbosa Huerta se comprometió el esclarecimiento de los hechos, determinación de los responsables materiales e intelectuales, así como de las causas que motivaron este homicidio.

Los videos que logró obtener la policía de San Pedro Cholula de cámaras de videovigilancia particulares fueron entregados a la Fiscalía General del Estado (FGE), donde presuntamente se observa la persecución que sufrió Cecilia desde el Periférico Ecológico hasta Camino Real a Momoxpan, la mañana del sábado 21 de mayo.

Con seis tiros a quemarropa, era evidente que a Cecilia no le querían dar un “susto”, alguien ordenó matarla y dos sicarios en motocicleta cumplieron con el hecho. ¿Para quién o quiénes la voz de Cecilia se volvió incómoda? ¿Por qué quitarle a un niño el derecho de crecer junto a su madre? El o los responsables tendrán que pagar con cárcel ¡Justicia para Cecilia¡

No tuve oportunidad de conocerla más que por la relación profesional, pero reconozco su lucha para que las mujeres no fueran pisoteadas por los agresores ni revictimizadas por las autoridades postergando sus procesos judiciales (tal como ella lo padeció y denunció oportunamente).

Las amistades que cosechó Cecilia a lo largo de su trayectoria como abogada y dentro del ámbito político destacaron su carácter y convicción; hoy lamentablemente es una víctima más de un país ahogado en sangre y violencia. Su crimen cimbró el activismo en Puebla con resonancia en medios de comunicación local, nacional e internacional. Esta muerte NO puede quedar impune.

Entre 2019 y 2020, al menos 45 activistas fueron asesinados en México siendo los defensores comunitarios los más vulnerables. El 2021 cerró con el homicidio de 25 activistas defensores de derechos humanos y del medio ambiente en Veracruz, Zacatecas, Sinaloa, Sonora, Oaxaca, Morelos, Guanajuato, Guerrero, Colima, Campeche, Chiapas, Baja California y Baja California Sur.

Tan graves fueron los asesinatos de las víctimas como los delitos previos: amenazas, abuso sexual y/o tortura. La democracia no funciona sin activismo social porque es el contrapeso al poder, la voz ante las injusticias, el reclamo a vivir en paz, con dignidad humana, así como garantías de protección y justicia.

Ante la deshumanización en México, las víctimas o bien sus familias, se han refugiado en el activismo a pesar de los peligros que representa desenmascarar la corrupción gubernamental, de las policías, las fiscalías, el Poder Judicial, el influyentismo político, la misoginia, el machismo, la impunidad, el ecocidio y la criminalidad.

En memoria de Cecilia Monzón, aquí su último tuit horas antes de su asesinato: “Tu deber es luchar por el derecho; pero el día en que encuentres en conflicto el derecho con la justicia, lucha por la justicia”. Así te recordaremos. Descansa en paz.

Por Patricia Estrada