“Que bonitas rodillas tienes”, el acoso de Jaime Calderón

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Por Patricia Estrada

Misógino, mezquino y autoritario, así se refirió una de las mujeres que fue víctima del acoso laboral y sexual de Jaime Calderón, ahora ex titular del Instituto Registral y Catastral del Estado.

Las denuncias ante la Fiscalía del Estado y la Comisión de Derechos Humanos de Puebla se apegaron a lo publicado semanas atrás en medios de comunicación. El gobernador Miguel Barbosa anunció el pasado viernes que este servidor público fue cesado del cargo y conminó a los funcionarios a comportarse debidamente.

Y aunque era insostenible un funcionario así desde hace varios meses, cabe mencionar que las primeras quejas de las víctimas ante los órganos de control interno de la Secretaría de Finanzas no prosperaron; quizá por desinterés o falta de pruebas.

Desde su llegada al cargo, Jaime Calderón dejó clara su manera de trabajar ¡Las cosas se hacen como yo digo! ¡Tú no puedes opinar! ¡Cállate, no hables!, expresiones que durante casi un año escuchó el personal de la institución; sin embargo el trato grosero saltó a un terreno todavía más delicado: El acoso sexual.

Este sujeto de 50 años aproximadamente tenía preferencia por las mujeres bonitas y de piel clara. Le gustaba trabajar sentado en un sillón afuera de su oficina para observar mejor a las trabajadoras (como un depredador cazando a su presa).

Cuando veía la oportunidad lanzaba comentarios sexuales “Se te ven muy bien esos pantalones” “Con tacones te ves mejor” “Qué bonitas rodillas tienes” y con las empleadas más jóvenes –además de invitarlas a salir- se refería vulgarmente “Usted ya está en edad de merecer”.

Los empleados del Instituto Catastral soportaron sus gritos, caprichos y humillaciones. Mi entrevistada – quien prefirió el anonimato por miedo a represalias- narró “Una señora que no era de su agrado físicamente sufrió el cambio a una delegación al interior del estado, y como ella vi a un par de personas que fueron a trabajar un día y al otro ya no se presentaron, sin más explicaciones”.

Jaime Calderón, es un ejemplo del servidor público cobarde y mediocre que abusa de su cargo para obtener favores sexuales y sentirse con autoridad. Valdría la pena que el gobierno del estado revise el funcionamiento de sus mecanismos de atención a las víctimas de acoso laboral y secolaborxual para fomentar climas laborales libres de discriminación y violencia, o al menos para evitar otro escándalo público.