Se enfrentará Thiem a Nadal en la final de Roland Garros

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Se enfrentará Thiem a Nadal en la final de Roland Garros

Fuente: Mundo Deportivo

El austríaco Dominic Thiem, 25 años y nº 4 mundial, volverá a discutir el reinado de Roland Garros a Rafa Nadal 12 meses después de haber cedido en la final por 6-4, 6-3 y 6-2. Se enfrentarán el domingo, a las 15.00 horas en la Pista Philippe-Chatrier.

Thiem ha tumbado al nº 1 mundial Novak Djokovic, 6-2, 3-6, 7-5, 5-7 y 7-5 en 4h.13’ de una maratoniana semifinal que se había suspendido el día anterior con ventaja de Domi 6-2, 3-6, 3-1 y servicio después de hora y media. Y que vivió otro instante máximo de suspense al interrumpirse con 4-1 del austríaco y 40-40 sirviendo el balcánico tras haber remontado una bola de break. Un chaparrón.

Una hora después, un thriller absoluto, con Djokovic recobrando el break abajo, acercándose 3-4, pero cediendo enseguida el saque con una doble falta y dos errores no forzados seguidos. Dejó el match en manos del servicio de Thiem, que se adelantó 40-15, pero cometió dos fallos de bulto en sendos puntos de final, víctima clara de la presión, y acabó perdiendo el juego: 5-5.

A la tercera bola de match

Una vida más para Novak Djokovic, cuatro horas después de juego real. Pero Thiem sí le cazó al resto y en su tercer punto de match, resolviendo con dos grandes reveses cruzados y una derecha paralela fulminante.

Thiem lleva tiempo significándose como el príncipe de la arcilla, a la vera del indiscutible rey Rafa Nadal, y ha vuelto a dar prueba de su enorme potencial. Ha acabado con la racha imperial de Djokovic en Grand Slam, aunque a costa de muchos minutos en cancha la víspera de medirse al español, que preparó tranquilamente la que será su duodécima final, su enfrentamiento nº 13 con el austríaco: 8-4 en el global, 7-4 en arcilla.

Djokovic, 26 partidos consecutivos ganados

Se presentó Nole, 32 años, a la cita con el aval de no haber entregado un set en el torneo y 26 partidos seguidos ganados en Grand Slam, los títulos de Wimbledon, US Open y Open de Australia. Dispuesto a dar un paso más hacia otro pequeño Grand Slam particular y convertirse en el primer profesional capaz de ganar dos o más veces los cuatro ‘grandes’. Pero no llegó a Nadal, a la final.

Claudicó por la tenacidad y clase del adversario y su propia exasperación. El viernes se las tuvo con el supervisor por dejar jugar con un viento huracanado que no abandona París, el sábado abroncó al juez de silla catalán Jaume Camp istol reprobándole un warning por exceder el tiempo de saque.

Thiem, que ha roto con su entrenador y mánager de siempre, Gunter Bresnik, se ha puesto en manos del chileno Nicolás Massú, relevo del español Galo Blanco cuando fichó por Kosmos. Está entrando en su fase de madurez, sabiendo manejar mejor el calendario y su arsenal en la pista.

Había vencido a Djokovic en los cuartos de Roland Garros 2017 y en Montecarlo 2018, confiaba en volver a hacerlo, y tumbó a su verdugo este curso en Madrid. Tuvo más fe que un Nole en versión crispada, buscando más rivales que el propio austríaco, ya de por sí complicado.

Thiem se da una nueva oportunidad como príncipe heredero, aunque le espere en el trono un Nadal asentado y más descansado. Djokovic exhibió esa versión de niño caprichoso áspero, se metió excesiva presión encima pensando en hacer mucha historia.

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