Un réquiem para 50 mil

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Por Enrique Huerta

Antes de que termine esta semana el país alcanzará el medio millón de contagios acumulados a lo largo de cinco meses de una pandemia que de un momento a otro cobrará la vida de más de 50 mil mexicanos. ¿Era imaginable esta pesadilla aquella primera quincena de marzo cuando la banalidad de López-Gatell llegó a asegurar que “no era necesario” que las personas utilizaran cubrebocas en la vía pública, y que “no debían usarlo” nadie más que los enfermos”?

Las cosas han llegado a un punto crítico: nueve gobernadores y un puñado nada despreciable de legisladores de diferentes entidades exigen públicamente la cabeza del tristemente ilustre; pero eso no ocurrirá en México ni en ningún universo paralelo por la sencilla razón de que el presidente López Obrador no nació ayer; darle gusto a la oposición no sólo implicaría aceptar lo evidente, que la estrategia nacional es un desastre, sino asumir directamente la responsabilidad por el cúmulo de errores técnicos cometidos durante el manejo de la pandemia.

Sensatez innecesaria en tiempos electorales, don Hugo continuará siendo “el villano favorito” de esta mortífera película; mientras que la apuesta de Palacio Nacional seguirá siendo la misma: provocar que el costo político se diluya en el complejo entramado del sistema de salud pública nacional mientras va creciendo “la inmunidad de rebaño” al calor de los contagios.

Nada de ciencia, mucha política y mala administración son la combinación perfecta para un desastre marcado por la incertidumbre. Después del máximo histórico de 9 mil 556 nuevos contagios registrado este primero de agosto; varias preguntas se tornan necesarias: ¿cuántos picos le quedan a esta pandemia?, ¿”ya estamos saliendo” o a penas llevamos un tercio del trayecto?, ¿cómo es posible que con una tendencia inestable y tres cifras récord en los últimos veinte días Ciudad de México siga siendo “naranja”?, ¿y por qué, con una meseta estable y a la baja, Jalisco sigue siendo “rojo”?, ¿a qué se debe que los datos de Puebla cada vez coinciden menos con los registros federales, una discrepancia de 1,862 nuevos casos según la conferencia vespertina de este lunes? No hay respuestas por ningún sitio; lo único que vemos es a un presidente arropado por sus “detentes”, de 53 o 58 por ciento de aprobación, confiando en un epidemiólogo que convenientemente ha dejado de hablar como un científico.

Y, sin embargo, 50 mil muertos no se pueden ocultar en ningún país del mundo: por tasa de letalidad, por tasa de mortalidad o por número de contagios acumulados; por dónde quiera que se vea estamos ante la peor crisis sanitaria en la historia de México. Un régimen para todos y cada uno.